lunes, 27 de diciembre de 2010

"Las afinidades electivas" de Goethe, W. Benjamin

Walter Benjamin, «"Las afinidades electivas" de Goethe», dentro de Obras, Libro I, volumen 1 ed. Abada, pp. 208-209:
«Porque la belleza no es apariencia, no es velo que cubra toda la cosa. Como tal, ella misma no es fenómeno, sino absolutamente esencia, y una por supuesto que sólo sigue siendo esencialmente igual a sí misma bajo el velamiento. Por eso la apariencia quizá sea un engaño en cualquier otra parte, más la apariencia bella es el velo ante lo necesariamente más velado. Por cuanto lo bello no es ni ese velo ni el objeti velado, sino que es el objeto en su velo. Pero éste, desvelado, se mostraría infinitamente inaparente. Aquí se funda la antiquísima opinión de que en el desvelamiento se transforma lo velado, y que se mantendrá “igual a sí mismo” solamente bajo el velamiento. Respecto a todo lo bello, en consecuencia, la idea del desvelamiento se convierte en la idea de la indesvelabilidad, que es la idea de la crítica de arte. Así, ésta no debe alzar el velo, ya que sólo mediante su más preciso conocimiento como velo podrá por fin alzarse a la verdadera contemplación de lo que es bello. (…) Nunca se ha comprendido todavía una verdadera obra de arte, sino cuando de modo ineluctable se la ha presentado como misterio. Ya que no de otro modo cabe definir ese objeto al que, en última instancia, el velo es esencial. Como sólo lo bello y nada fuera de él, velante y velado, puede ser esencial, la divina razón de ser de la belleza reside en el misterio»

lunes, 6 de diciembre de 2010

La sabiduría del bosque, Antología de las principales Upanisads

V.V.A.A., La sabiduría del bosque. Antología de las principales Upanisads, Ed. Trotta, p. 36
«En la tradición védica, brahmánica y upanishádica hay un sentido profundo de adoración de la palabra en sí. Vac, Palabra o Verbo, es en sí la esencia de la revelación, la revelación y lo revelado, la creación y el objeto creado. Como concepto y expresión reveladora y revelada, creadora y creada, es el proceso evolutivo-involutivo de todo el universo.»

martes, 30 de noviembre de 2010

El mito del eterno retorno, M. Eliade (2)


Mircea Eliade, El mito del eterno retorno, Ed. Alianza, pp. 95-96:

«El Dios -como tantas veces el "justo", el "inocente"- sufría sin ser culpable. Se le humillaba, se le golpeaba hasta sangrar, encerrado en un "pozo", es decir, en el infierno. Ahí es donde la Gran Diosa (o, en las versiones tardías y gnósticas, un "mensajero") le visitaba, le daba valor y le resucitaba. Ese mito tan consolador del sufrimiento del dios tardó mucho en desaparecer de la conciencia de los pueblos orientales. El profesor Geo Widengren, por ejemplo, cree volver a encontrarlo entre los prototipos maniqueístas y mandeanos»

sábado, 20 de noviembre de 2010

Los nombres secretos de Walter Benjamin, G. Scholem

Gershom Scholem, Los nombres secretos de Walter Benjamin, Ed. Trotta, pp. 71-72:
«El ángel que Paul Klee evoca en su pintura era ciertamente enigmático, si bien enigmático de un modo completamente diferente que el ángel, digamos, de las Elegías de Duino y otros poemas, en los cuales el elemento judío del mensajero que trae consigo un mensaje se ha perdido por completo. En hebreo, efectivamente, la palabra para “ángel” es idéntica a la que se emplea para “mensajero” (mal’aj) (…) A esto se añadía para benjamín otra concepción de la tradición judía: la del ángel personal de cada ser humano, que representa su más secreto yo y cuyo nombre, sin embargo, permanece para él oculto. En figura de ángel, pero en parte también en la de nombre secreto, el yo celestial del ser humano (como el de todo lo creado) está tejido en una cortina que cuelga delante del trono de Dios. Este ángel ciertamente puede también entrar en oposición y en una relación de tensión con la criatura terrenal a la que debe acompañar.»

domingo, 14 de noviembre de 2010

El mito del eterno retorno, Mircea Eliade

Mircea Eliade, El mito del eterno retorno, Ed. Alianza, p. 15:
«Pasaremos ahora a los actos humanos, naturalmente a los que no dependen del puro automatismo; su significación, su valor, no están vinculados a su magnitud física bruta, sino a la calidad que les da el ser reproducción de un acto primordial, repetición de un ejemplar mítico. La nutrición no es una simple operación fisiológica; renueva una comunión. El casamiento y la orgía colectiva nos remiten a prototipos míticos; se reiteran porque fueron consagrados en el origen (“en aquellos tiempos”, ab origine) por dioses, “antepasados” o héroes.
En el detalle de su comportamiento consciente, el “primitivo”, el hombre arcaico, no conoce ningún acto que no haya sido planteado y vivido anteriormente por otro, otro que no era un hombre. Lo que él hace, ya se hizo. Su vida es la repetición ininterrumpida de gestos inaugurados por otros.»

sábado, 30 de octubre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.L. von Franz (6)

Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, pp. 144-145:
«Edward Edinger nos relata un sueño muy sugerente de un hombre deshauciado:
"Me han dado una tarea que casi es demasiado difícil para mí. El tronco de un árbol de madera dura y pesada se encuentra recubierto en el bosque. Tengo que sacarlo a la luz y aserrar o cortar un trozo redondo y decorarlo con un ornamento (diseño) (que penetre). El resultado debe conservarse a cualquier precio, porque representa algo que no se volverá a repetir y que corre el peligro de perderse. Al mismo tiempo debo realizar una grabación que describe en todos los detalles, qué es y qué representa: todo su sentido. Posteriormente este objeto y la cinta grabada deberán ser regalados a una biblioteca pública. Alguien dice que únicamente alguien en la biblioteca sabrá cómo se puede impedir que la cinta desaparezca en el transcurso de cinco años."
Tal como lo interpreta Edinger, esta figura es una quintaesencia única, la meta y la perfección de la existencia física. Esta quintaesencia se conserva como crecimiento continuo de una biblioteca transpersonal colectiva, una especie de "casa de tesoros del espíritu". Esto se asemeja de forma increíble a la idea de Simón el Mago de un "granero celestial", al cual se lleva el "fruto".
El "fruto" en el más allá está descrito a menudo como piedra, fruto de oro, cuerpo diamantino, es decir como algo estático, cerrado, mientras que el yo que aún vive en la temporalidad se experimenta a sí mismo como una "corriente" de fantasías. Según el informe de Jung, lo que desaparecería con la muerte del yo cotidiano es la esperanza, los deseos, apetitos, miedos, etc., es decir la relación afectiva y emocional con el futuro; sólo se conservaría, lo que era y es. Este desear, temer, apetecer, corresponde más a la consciencia B de Geddee, que parece estar estrechamente ligada al campo somático.»

jueves, 14 de octubre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.L. von Franz (5)

(Isla de los muertos, Bocklin)
Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, pp. 93-95:
«Pero el tema del viaje se encuentra de lo más extendido en el culto funerario de los egipcios, donde las bau (almas) de los difuntos viajan con el dios Sol en su barca. El viaje al más allá sigue el curso del sol, se inicia con el descenso al mundo subterráneo, a las "cuevas de Sokar" y a través de diferentes lugares, en parte impedidos por poderes amenazadores, continúan hacia el este donde el muerto vuelve a la vida junto con el dios Sol, deja su momia en el mundo subterráneo y acompaña en forma de ba al dios Sol que renace en el este. El sol como meta del largo camino del difunto apareció también en el sueño del catre mencionado en la página 88. Simboliza la consciencia más elevada, la meta del proceso de individuación. La posición hacia el oriente de los enterrados en muchas culturas antiguas e incluso en algunas actuales alude a esta idea, es decir que la resurrección es al mismo tiempo algo así como una nueva salida del sol.
En Egipto la relación entre el recorrido del sol y el misterio de la muerte y de la vida creó una cultura especialmente rica. El sol es para los egipcios el garante de todo orden: "La noche, la oscuridad, la muerte, son especialmente peligrosos para los humanos porque están relacionados con el mundo anterior y exterior a la creación, es decir fuera del orden. En este desorden, que los egipcios denominan kra, no ser, no es posible la vida humana, como tampoco lo es sin el sol." Así fue al sol, al que, como símbolo de la nueva vida después de la muerte, los egipcios rendían tributo con máxima seriedad y un empeño material y espiritual muy importante. Visto desde una perspectiva psicológica, tal como resulta de la representación citada, el sol es un símbolo de la fuente de la consciencia

miércoles, 6 de octubre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.L. von Franz (4)

Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, pp. 89-90:
«También en el antiguo Egipto la tumba estaba estructurada al mismo tiempo como una cueva en la cual se celebraba el proceso de renacimiento en las aguas subterráneas. Las fosas de las tumbas de los reyes fueron caracterizadas como la "cueva del Sokar", como el lugar mítico del rejuvenecimiento y renacimiento del muerto, y en muchos lugares de África todavía hoy en día se entierra a los muertos en postura de embrió o en cuclillas. Entre los zulúes por ejemplo, la viuda primero acoge al muerto en su falda y después lo coloca en el nicho, denominado "ombligo". Ella le coloca granos en la mano (!). Por medio de los granos el muerto se prepara para su renacer. Después de un cierto tiempo hacen que el muerto regrese al pueblo como "espíritu de los antepasados", brindando fertilidad y protección a los vivos.
Entre los hopi de Norteamérica existe la creencia de que el alma del muerto se va por la pequeña fosa cuadrada a las construcciones Kiwa, las Sipapu y al mundo subterráneo. Esta fosa tiene el significado de "lugar sagrado" y sirve como imagen del lugar originario, aquel agujero a través del cual surgió por primera vez la tribu hopi desde las profundidades a la superficie de la tierra.»

martes, 5 de octubre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.L. von Franz (3)

Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, p. 85:
«Su sueño fue el siguiente:
"Yacían transversalmente en la entrada unos tubos de cemento de casi un metro, cuyo borde superior le presionaba dolorosamente sobre el estómago. Ella sabía que en realidad debía introducirse con la cabeza a través de los tubos para llegar a 'otro país'".
Con el "otro país" asoció al despertar un "país de enanos y espíritus", con el cual ya había soñado alguna vez. Según mi interpretación su sueño expresa lo siguiente: Los tubos parecen un camino del nacimiento a otra existencia. La soñadora debía atravesarlos de cabeza, igual que un niño cuando nace. Pero en el sueño ella yace "transversalmente", dado que su ocupación en los asuntos mundanos era como una traba para el oscuro paso. El país en el cual debía nacer es el "reino de los enanos y espíritus", que desde el punto de vista psicológico es lo inconsciente colectivo que siempre se encontró y se encuentra "bajo" nuestro mundo consciente, aún cuando no lo notemos.»

sábado, 25 de septiembre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.L. von Franz (2)

Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, pp. 40-41:
«Pero volvamos al ataúd de plomo de los alquimistas. En él se consuma el misterio de la resurrección, en el que justamente el elemento demoníaco de Seth desempeña un papel protector y salvador. Hay una gema egipcia en la que Seth está sobre un útero; en cierto modo él protege lo que sucede en este seno de renacimiento. Observado psicológicamente se interpretaría de la siguiente forma: Lo demoníaco, el elemento Seth en el hombre, son sus afectos "autónomos" malos, los impulsos de acción y las emociones, que C.G. Jung reúne en el concepto de sombra. A menudo también se nos presentan como los impulsos del cuerpo "animal" inconsciente. Estos impulsos encierran a "Osiris", esto significa que impiden la toma de conciencia de Sí mismo y el proceso de individuación. Pero precisamente en el momento de su victoria aparente, al morir, se unen a su contrario, el principio del bien, Osiris, el agua vital, y se transforman en un "recipiente" del Sí mismo que permite la no disolución del muerto, la conservación de su identidad individual. El principium individuationis efectivamente está emparentado con lo diabólico en la medida que significa una separación de la naturaleza universal divina.»

martes, 21 de septiembre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.-L. von Franz

Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, pp. 39-40:
«Con respeto al ataúd de plomo de Osiris, recuerdo el sueño que me contó un oficial de caballería de 61 años, cuatro semanas antes de morir repentinamente del corazón:
"Estaba de nuevo en la escuela de oficiales, en la cual 35 años antes había trabajado para costear su graduación de subteniente. Entonces se le acercó un cabo ya mayor a quien é, en aquél entonces, estimaba mucho y que en la realidad tenía un nombre muy significativo, 'Adán', y le dijo: 'Mi teniente, le tengo que mostrar algo'. Lo llevó al subsuelo del cuertel, abrió una puerta de plomo (!) y el soñador retrocedió estremecido: ante él yacía de espalda el cadáver de un caballo en total descomposición exhalando un terrible hedor a carroña."
El sencillo "Adán mortal" muestra al soñador lo que se le aproxima: que su cuerpo animal, es decir el caballo, se descompondrá con la muerte. Con el impacto que provoca este sueño, lo inconsciente tiene por objetivo liberar al soñador de su cuerpo, como si le dijese: "Tú mismo no, pero tu caballo morirá". Para un soldado de caballería, el caballo es precisamente un símbolo de naturaleza psíquica instintiva que lo soporta. Adán, el hombre "sencillo" general (anthropos), en el soñador (una imagen de sí mismo), le advierte la disolución próxima de su cuerpo e intenta prepararle.»

domingo, 19 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (8)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 245-247:
«Desde cierto punto de vista, podemos homologar la "locura" iniciática de los chamanes con la disolución de la vieja personalidad que sucede al descendimiento a los Infiernos o a la penetración en el vientre de un monstruo. Cada aventura iniciática de ese tipo termina siempre por crear alguna cosa, por fundar un mundo o un nuevo modo de ser. Recordamos que el héore Maui buscaba, penetrando en el cuerpo de la abuela, la inmortalidad: lo cual equivale a decir que creía poder fundar por su aventura iniciática una nueva condición humana, semejante a la de los dioses. Recordamos igualmente la leyenda del chamán lapón que, en espíritu, había permanecido tres años en el intestino de un enorme pez. (...) Se trata, en este caso, de una aventura iniciática emprendida para obtener un conocimiento secreto. Se desciende al vientre de un gigante para aprender la ciencia, la sabiduría. Es por esa razón que el chamán lapón permanece tres años en el estómago del pez: para conocer los secretos de la Naturaleza, para descifrar el enigma de la vida y para aprehender el porvenir. Pero si la penetración en el vientre de un monstruo equivale a la bajada a los Infiernos, entre las tinieblas y los muertos, es decir, si simboliza tamibén la regresión tanto en la Noche cósmica como en las tinieblas de la "locura", donde toda personalidad es disuelta, si tenemos en cuenta todas estas homologaciones y correspondencias entre la Muerte -Noche Cósmica - Caos - locura - regresión a la condición embrionaria-, entonces comprenderemos por qué la Muerte simboliza también la Sabiduría, por qué los muertos son omniscientes y conocen también el porvenir, por qué los visionarios y los poetas buscan la inspiración junto a las tumbas; y, sobre otro plano de referencia, comprenderemos igualmente por qué el futuro chamán, antes de volverse un sabio, debe conocer la "locura" y descender entre las tinieblas, por qué la creatividad está siempre en relación con una cierta "locura" u "orgía", solidarias del simbolismo de la muerte y de las tinieblas. C. G. Jung explica todo esto por la revivificación del contacto con el inconsciente colectivo. Pero para ajustarnos a nuestros dominios, comprenderemos sobre tod por qué, entre los primitivos, la iniciación está siempre en relación con la revelación de la ciencia sagrada, con la sabiduría. Es durante el período de segregación -esto es cuando están obligados a ser deglutidos en el vientre del monstruo o a encontrarse en los Infiernos- cuando los neófitos son instruidos en las tradiciones secretas de las tribus. La verdadera ciencia, la que es transmitida por los mitos y los símbolos, no es accesible más que durante el curso o después del proceso de regeneración espiritual realizado por la muerte y la resurrección iniciáticas.»

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (7)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 151-152:
«A nosotros, herederos y beneficiarios de la gran revolución religiosa judeocristiana, las prescripciones de Yahvé nos parecen de un evidente buen sentido y nos preguntamos cómo los hebreos contemporáneos de Isaías han podido preferir el culto del Dios Macho y Fecundador al infinitamente más puro y simple de Yahvé. Pero es preciso no olvidar que esas epifanías elementales de la vida, que no han cesado de atraer a los hebreos, constituían verdaderas experiencias religiosas. El paganismo al que retornaban periódicamente los hebreos representaba la vida religiosa de todo el Oriente antiguo: era una gran y muy antigua religión, dominada por las hierofonías cósmicas y que exaltaba, por consiguient la sacralidad de la vida. Esta religión, cuyas raíces penetran hondamente en la protohistoria del Oriente, reflejaba el descubrimiento de la sacralidad de la vida, la toma de conciencia de la solidaridad que une el Cosmos con el hombre y con Dios. Los numerosos y sangrientos sacrificios que repugnaban a Yahvé, y que los profetas no dejan de combatir, aseguran la circulación de la energía sagrada entre las distintas regiones del Cosmos; gracias a este cricuito, la Vida total logra mantenerse.»

jueves, 16 de septiembre de 2010

Viaje a Ixtlán, Carlos Castaneda (6)

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 343-345:
«Aparté los ojos y vi un coyote que cruzaba el campo en trote calmoso. Estaba cerca del sitio donde yo creía haber vito al hombre. Recorrió unos cincuenta metros en dirección sur y luego se detuvo, dio la vuelta y empezó a caminar hacia mí. Di unos gritos para asustarlo, pero siguió acercándose. Tuve un momento de aprensión. Pensé que tal vez estaba rabioso y hasta se me ocurrió juntar piedras para defenderme en caso de un ataque. Cuando el animal estuvo a tres o cuatro metros de distancia, noté que no se hallaba agitado en forma alguna; al contrario, parecía tranquilo y sin temores. Amainó su paso, deteniéndose a un metro o metro y medio de mí. Nos miramos, y el coyote se acercó más aún. Sus ojos pardos eran amistosos y límpidos. Me senté en las rocas y el coyote se detuvo, casi tocándome. Yo estaba atónito. Jamás había visto tan de cerca a un coyote salvaje, y lo único que se me ocurrió entonces fue hablarle. Lo hice como si hablara con un perro amistoso. Y entonces me pareció que el coyote me respondía. Tuve una absoluta certeza de que había dicho algo. Me sentí confuso, pero no hubo tiempo de ponderar mis sentimientos, poruqe el coyote volvió a "hablar". No era que el animal pronunciase palabras como las que suelo escuchar en voces humanas; más bien yo "sentía" que estaba hablando. Pero no era tampoco la sensación qeu uno tiene cuando una mascota parece comunicarse con su amo. El coyote en verdad decía algo; transmitía un pensamiento y esa comunicación se producía a través de algo muy similar a una frase. Yo había dicho: "¿Cómo estás, coyotito?" y creí oír que el animal respondía: "Muy bien, ¿y tú?" Luego el coyote repitió la frase y yo me levanté de un salto. El animal no hizo ni un solo movimiento. Ni siquiera lo alarmó mi repentino brinco. Sus ojos seguían claros y amigables. Se echó y, ladeando la cabeza, preguntó: "¿Por qué tienes miedo?" Me senté frente a él y llevé a cabo la conversación más extraña que jamás había tenido. Finalmente, me preguntó qué hacía yo allí y le dije que había venido a "parar el mundo". El coyote dijo "¡Qué bueno!" y entonces me di cuenta de que era un coyote bilingüe. Los sustantivos y verbos de sus frases eran en inglés, pero las conjunciones y exclamaciones eran en español. Cruzó por mi mente la idea de que me hallaba en presencia de un coyote chicano. Eché a reír ante lo absurdo de todo eso, y reí tanto que casi me puse histérico. Entonces, la imposibilidad de lo que estaba pasando me golpeó de lleno y mi mente se tambaleó. El coyote se incorporó y nuestros ojos se encontraron. Miré los suyos fijamente. Sentí que me jalaban, y de pronto el animal se hizo iridiscente; empezó a resplandecer.»

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (6)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 123-124:
«Queda por saber si el método reductivo del psicoanálisis freudiano rinde justicia a la función del símbolo. El problema es muy complejo para que podamos abordarlo en estas pocas páginas consagradas a los símbolos del vuelo y de la ascensión. Recordemos sin embargo que R. Desoille utiliza con éxito la técnica del "sueño despierto" y que ha obtenido curaciones ahí donde el tratamiento psicoanalítico no había logrado ninguna mejoría notable. Ahora bien, el tipo de "sueño despierto" donde Desoille pide la mayoría de las veces a sus pacientes que imaginen, es justamente la subida de una escalera o la ascensión de una montaña. Dicho de otro modo, se obtienen curaciones psíquicas reanimando, por la imaginación activa, ciertos símbolos que comportan, en su propia estructura, la idea de "pasaje" y de "mutación ontológicia". Sobre el plano de referencia donde los encuentra el historiador de las religiones, esos símbolos expresan a la vez situaciones asumidas por el hombre y las realidades que afronta, que son siempre resalidades sagradas, porque, en los niveles arcaicos de cultura, lo sagrado es lo real por excelencia. De este modo podríamos afirmar que la simple repetición, con la ayuda de la imaginación activa, de ciertos símbolos religiosos (más exactamente: testimoniados abundantemente en innúmeras religiones), se traduce por una mejoría psíquica y alcanza al fin de cuentas la curación. En otros términos, la psicagogía del "sueño despierto" ascensional sería una aplicación en el dominio de la actividad psíquica inconsciente de una técncia espiritual.»

martes, 14 de septiembre de 2010

Viaje a Ixtlán, C. Castaneda (5)

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 347-348:
«-Lo que se paró ayer dentro de ti fue lo que la gente te ha estado diciendo que es el mundo. Verás, desde que nacemos la gente nos dice que el mundo es así y asá, y naturalmente no nos queda otro remedio que ver el mundo en la forma en que la gente nos ha dicho que es.
Nos miramos.
-Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es -prosiguió-. En ese mundo halban los coyotes y también los venados, como te dije una vez, y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres vivientes. Pero lo que quiero que aprendas es ver. A lo mejor ahora ya sabes que el ver ocurre sólo cuando uno se cuela entre los mundos, el mundo de la gente común y el mundo de los brujos. Ahora estás justito enmedio de los dos. Ayer creíste que el coyote te hablaba. Cualquier brujo que no ve creería lo mismo, pero alguien que ve sabe que creer eso es quedarse atorado en el reino de los brujos. De la misma manera, no creer que los coyotes hablan es estar atorado en el reino de la gente común.
-¿Quiere usted decir, don Juan, que ni el mundo de la gente común ni el mundo de los brujos son reales?
-Son mundos reales. Pueden actuar sobre ti.»

lunes, 13 de septiembre de 2010

El monje Laskaris, Gustav Meyrink

Gustav Meyrink, El monje Laskaris y otros relatos extraños y esotéricos, Ed. Valdemar, p. 211:
«O todo es pecado, o nada es pecado, todos los yos son un yo común: de esto se ha vuelto completamente consciente.
¿Dónde vive la mujer que no sea al mismo tiempo su hermana, cuyo amor terrenal no sea al mismo tiempo un crimen? ¿A qué animal, por pequeño que sea, puede matar sin cometer al mismo tiempo un matricidio y un suicidio? ¿Acaso es su propio cuerpo algo diferente a una herencia de miríadas de animales?
Nadie hay aquí que imponga el destino, excepto un gran yo que se refleja en innumerables yos; de un yo grande y pequeño, claro y turbio, malo y bueno, contento, triste y, sin embargo, sin quedar afectado por la alegría o el sufrimiento, al igual que el sol no se ensucia ni se arruga cuando se refleja en charcos o en olas espumosas, y que no desciende al pasado ni emerge del futuro, ya se agoten las aguas o manen nuevas por las lluvias; no hay nadie que imponga el destino que no sea ese yo grande y común: es la causa, la cosa misma, que es el origen primero.»

domingo, 12 de septiembre de 2010

Mitos, sueños, misterios, M. Eliade (5)

(Alex Grey)
Mircea Eliade, Mitos, sueños, misterios, Ed. Grupo Libro 88, pp. 138-140:
«Nos contentaremos con afirmar que, entre los "primitivos", como entre los modernos, lo sagrado se manifiesta bajo una multitud de formas y de variantes, y que todas estas hierofanías están cargadas de poder. Lo sagrado es fuerte, poderoso, porque es real, es eficaz y duradero. La oposición sagrado-profano se traduce corrientemente como una posición entre lo real y lo irreal o lo pseudorreal. Poder quiere decir a la vez realidad, perennidad y eficacia. Pero es preciso tener siempre en cuenta el hecho de que lo sagrado se manifiesta bajo modalidades múltiples, sobre niveles diferentes. Hemos visto anteriormente que el mana puede impregnar cualquier objeto, cualquier acción, pero que la fuerza magicorreligiosa que designa deriva de fuentes múltiples: almas de los muertos, espíritus de la naturaleza, dioses. Lo cual es como si dijéramos que los melanesios afirman implícitamente varias modalidades de lo sagrado: dioses, espíritus, almas de los muertos, etc. Un simple análisis de algunos ejemplos citados nos lo enseña. Pero la vida religiosa de los melanesios no se reduce a la creencia en el mana, conferida por dioses o por espíritus. Existen, además, las mitologías, las cosmogonías, rituales complejos y aun teologías. Es decir que existen modalidades diferentes de lo sagrado, y que corresponden poderes magicorreligiosos diferentes a esas múltiples modalidades. Es normal que el poder manifestado por una embarcación provista de mana tenga una calidad totalmente distinta que el que emanade un símbolo, de un mito o de una figura divina. El poder del mana se manifiesta directamente: se le ve, se le siente, se le puede verificar en tal o cual objeto, o en tal acción eficaz. El poder de un Ser celeste y creador -esta clase de Seres han sido testimoniados un poco por todas partes en Malenesia- sólo se siente de una manera indirecta; el melanesio no ignora que el Creador ha debido disponer de un gran poder para hacer el mundo, pero él no experimenta inmediatamente ese poder bajo los sentidos. Por consiguiente, esos Seres creadores no tienen casi culto: Se han vuelto dioses pasivos, lejanos.»

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (4)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo Libro 88, pp. 83-84:

«El candidato termina por obtener el "rayo" o la "iluminación" (qaumeneq), y esta experiencia mística que es decisiva, funda a la vez una nueva "sensibilidad" y le revela capacidades de percepción extrasensorial. El qaumaneq consiste "en una luz misteriosa que el chamán siente repentinamente en su cuerpo, en el interior de su cabeza, en el propio corazón del cerebro, un faro inexplicable, un fuego luminoso, que lo vuelve capaz de ver en la oscuridad, en lo real tanto como en lo figurado, por cuanto ahora logra, aun con los ojos cerrados, ver a través de las tinieblas y percibir cosas y acontecimientos futuros, ocultos a los demás humanos; puede, de esta manera, conocer tanto el porvenir como los secretos de los demás". Cuando el candidato experimenta por vez primera esta "iluminación", le ocurre "como si la casa en la que se encuentra se elevara de pronto; ve muy lejos frente a él, a través de las montañas, exactamente como si la tierra fuese una gran llanura y sus ojos tocaran el confín de la tierra. Ya nada queda oculto ante él. No sólo puede ver muy lejos sino que puede incluso descubrir a las almas que han volado, así estén guardadas, ocultas en extrañas regiones lejanas, o hayan sido llevadas a lo alto o a lo bajo en el país de los muertos.»

jueves, 9 de septiembre de 2010

Viaje a Ixtlán, Carlos Castaneda (4)

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 192-193:
«-El mundo es un misterio. Esto, lo que estás mirando, no es todo lo que hay. El mundo tiene muchas más cosas, tantas que es inacabable. Cuando estás buscando la respuesta, lo único que haces en realidad es tratar de volver familiar el mundo. Tú y yo estamos aquí mismo, en el mundo que llamas real, simplemente porque los dos lo conocemos. Tú no conoces el mundo del poder, por eso no puedes convertirlo en una escena familiar.»

Viaje a Ixtlán, Carlos Castaneda (3)

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán, Ed. Fondo Cultura Económica, p. 128:
«-Ya te dije: éste es un mundo extraño -dijo-. Las fuerzas que guían a los hombres son imprevisibles, pavorosas, pero su esplendor es digno de verse.
Dejó de hablar y me miró de nuevo. Parecía estar a punto de revelarme algo, pero se contuvo y sonrió.
-¿Hay algo que nos guía? -pregunté.
-Seguro. Hay poderes que nos guían.
-¿Puede usted describirlos?
-En realidad no; sólo llamarlos fuerzas, espíritus, aires, vientos o cualquier cosa por el estilo.»

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Viaje a Ixtlán, Carlos Castaneda (2)

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 135-136:
«-¿Qué propone usted que haga? -pregunté.
-Hacerte accesible al poder; abordar tus sueños -repuso-. Los llamas sueños porque no tienes poder. Un guerrero, siendo un hombre que busca poder, no los llama sueños, los llama realidades.
-¿Quiere usted decir que el guerrero toma sus sueños como si fueran realidad?
-No toma nada como si fuera ninguna otra cosa. Lo que tú llamas sueños son realidades para un guerrero. Debes entender que un guerrero no es ningún tonto. Un guerrero es un cazador inmaculado que anda a la caza de poder; no está borracho, ni loco, y no tiene tiempo ni humor para fanfarronear, ni para mentirse a sí mismo, ni para equivocarse en la jugada. La apuesta es demasiado alta. Lo que pone en la mesa es su vida dura y ordenada, que tanto tiempo le llevó perfeccionar. No va a desperdiciar todo eso por un estúpido error de cálculo, o por tomar una cosa por lo que no es.
»El soñar es real para un guerrero porque allí puede actuar con deliberación, puede escoger y rechazar; puede elegir, entre una variedad de cosas, aquellas que llevan al poder, y luego puede manejarlas y usarlas, mientras que en un sueño común y corriente no puede actuar con deliberación.
-¿Quiere usted decir entonces, don Juan, que el soñar es real?
-Claro que es real.
-¿Tan real como lo que estamos haciendo ahora?
-Si se trata de hacer comparaciones, yo diría que a lo mejor es más real. En el soñar tienes poder; puedes cambiar las cosas; puedes descubrir incontables hechos ocultos; puedes controlar lo que quieras.»

martes, 7 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios (3)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 1-2:
«¿Qué es exactamente un "mito"? En el lenguaje corriente del siglo XIX, el mito significaba todo cuanto se oponía a la "realidad": la creación de Adán o el hombre invisible, tanto como la historia del mundo referida por los zulúes o la Teogonía de Hesíodo eran "mitos". Como tantos otros clichés del iluminsimo y del positivismo, éste era tamibén de estructura y de origen cristianos; por cuanto para el cristianismo primitivo, todo cuanto no encontraba justificación en uno u otro de los dos Testamentos era falso: era una "fábula". Pero las búsquedas de los etnólogos nos han forzado a volver sobre esa herencia semántica, sobrevivencia de la polémica cristiana contra el mundo pagano. Comenzamos finalmente a conocer y a comprender el valor del mito tal como ha sido elaborado por sociedades "primitivas" y arcaicas, es decir, por los grupos humanos donde el mito resulta el fundamento de la vida social y de la cultura. Ahora bien, un hecho nos llama desde ahora la atención: para tales sociedades, el mito es considerado como expresión de la verdad absoluta, porque refiere una historia sagrada, esto es, una revelación trashumana que ha tenido lugar en el alba del Gran Tiempo, en el tiempo sagrado de los comienzos (in illo tempore). Siendo real y sagrado, el mito se vuelve ejemplar y, en consecuencia, repetible, por cuanto sirve de modelo y, simultáneamente, de justificación para todos los actos humanos. En otros términos, un mito es una historia verdadera que ocurrió en el comienzo del Tiempo y que sirve de modelo al comportamiento de los seres humanos. Imitando los actos ejemplares de un dios o de un héroe mítico, o simplemente refiriendo sus aventuras, el hombre de las sociedades arcaicas se desliga del tiempo profano y alcanza mágicamente el Gran Tiempo, el tiempo sagrado.
»Como se ve, se trata de un cambio total de los valores: mientras el lenguaje corriente confunde el mito con las "fábulas", el hombre de las sociedades tradicionales descubre en él, por el contrario, la única revelación válida de la realidad

lunes, 6 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (2)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo Libro 88, pp. 173-175:
«Inútil resultaría comentar el simbolismo ginecológico y obstétrico de este hermoso mito sobre el origen de los hombres. La imagen de la Tierra recubre perfectamente la de la Madre; la antropogonía está descrita en términos de ontogenia. La formación del embrió y el alumbramiento repiten el acto grandioso del nacimiento de la humanidad, concebido como una emersión desde la más profunda Caverna matriz ctoniana. Pero, como acabamos de verlo, esta emersión se realiza bajo el signo del Espíritu; es el Sol uien, por intermedio de los Mellizos, guía y ayuda a los humanos para que alcancen la superficie de la Tierra. Abandonada a sí misma, la Vida -esto es, la obra de la primera hierogamia entre la Tierra y el Cielo- se habría mantenido por siempre al nivel de la existencia fetal. El mito zuñi nos lo dice de una manera perfectamente clara: en la más profunda de las Cavernas matrices, los humanos se comportaban como larvas; era una muchedumbre bulliciosa que se lamentaba y se injuriaba en las tinieblas. La marcha hacia la luz es homologable a la emersion del espíritu. Los Mellizos solares guían esa humanidad embrionaria hasta el umbral de la conciencia.
»Como todos los mitos, este mito es también ejemplar: es decir que sirve de ejemplo y de modelo a un gran número de actividades humanas. En efecto, no hay que imaginarse que referimos los mitos cosmogónicos y antropogónicos únicamente para satisfacer cuestiones como ésta: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? Tales mitos constituyen también ejemplos para sguir cuando se trate de crear alguna cosa, o de restaurar, de regenerar un ser humano: por cuanto para el mundo "primitivo", toda regeneración implica un retorno a los orígenes, una repetición de la cosmogonía. Nos damos cuenta del valor de estos mitos observando lo que ocurre, por ejemplo, entre los navajo: es generalmente en ocasión de ciertas ceremonias, emprendidas para curar a un enfermo o iniciar a un candidato chamán, que se cuenta el mito de la emersión de los hombres desde el seno de la Tierra, las diversas etapas de ese itinerario laborioso para alcanzar la superficie del suelo y la luz. Es decir, que los mitos del origen de los humanos gozan todavía de gran actualidad en la vida religiosa de la tribu: no se les refiere en cualquier tiempo ni de cualquier modo, sino solamente para acompalar o justificar un ritual destinado a rehacer alguna cosa (la salud, la integridad vital del enfermo) o para hacer, para crear una nueva situación espiritual (el chamán). Para devolverle la salud, se rehace en presencia del enfermo el proceso del mundo, se reactualiza la emersión de los primeros humanos desde el seno de la Tierra. Y es porque se vuelve presente y activa esta antropogonía (precedida, por lo demás, por un relato de la cosmogonía), que el enfermo vuelve a encontrar la salud: experimenta en lo íntimo de su ser el proceso primordial de emersión. En otros términos, se vuelve contemporáneo de la cosmogonía y de la antropogonía. Ese retorno al origen -en el caso presente, retorno a la Tierra Madre-, esta repetición de la cosmogonía y de la antropogonía, emprendida a fin de asegurar la curación, constituye un tipo importante de la terapéutica arcaica.»

domingo, 5 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (1)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 170-173:
«Al principio no existía sino Awonawílono, el Creador (El Hacedor y Contenedor de Todo). Estaba totalmente solo en el vacío universal. Se transforma en Sol, y, con su propia substancia, produce dos gérmenes con los cuales impregna las Grandes Aguas: bajo el calor extremo de su luz, las Aguas del mar se tornan verdes, y aparece una espuma que crece continuamente para tomar finalmente la forma de la Tierra Madre y del Padre Cielo (Awitelin Tsíta, la "Madre Tierra Contenedora de los Cuatro Estratos" y Apoyan Tächu, el "Padre Cielo que Todo lo Cubre"). De la unión entre esos dos mellizos cósmicos, el Cielo y la Tierra, nace la vida bajo la forma de miríadas de criaturas. Pero la Tierra Madre retiene a todos estos seres en su vietre, en eso que el mito llama "las cuatro matrices del Mundo". En la más profunda de esas "cavernas matrices", las simientes de los hombres y de otras criaturas se desarrollan paulatinamente y acaban por salir a la luz: salen, en efecto, como el pájaro sale del huevo. Pero son seres todavía imperfectos: apretados, amontonados en las tinieblas, trepan los unos sobre los otros como reptiles, murmuran, se lamentan, escupen y se lanzan injurias indecentes. Algunos, entre ellos, se esfuerzan sin embargo por escapar, y ese esfuerzo se traduce en un aumento de sabiduría y de humanidad. Uno entre todos se distingue: es el más inteligente, el amo. Póshaiyank'ya, que participa en cierto modo de la condición divina: porque, como dice el mito, había aparecido bajo las Aguas primordiales de la misma manera que el Sol se había manifestado por encima de esas Aguas. Ese gran sabio -que simboliza probablemente el Sol nocturno- emerge solo a la luz, después de haber atravesado una tras otra las cuatro "cavernas matrices" telúricas. Llega a la superficie de la Tierra: ésta se presenta como una vasta isla, húmeda e inestable. Y se dirige hacia el Padre Sol para suplicarle que libere a la humanidad subterránea.
»El Sol repite entonces el proceso de la Creación, pero esta vez se trata de una creación de otro orden; el Sol quiere producir Seres inteligentes, libres y poderosos; impregna nuevamente la espuma de la Tierra Madre, y de esta espuma nacen dos mellizos. El Sol les concede toda clase de poderes mágicos y los consagra Antepasados y Señores de los humanos. Entonces los Mellizos levantan el cielo, y con sus cuchillos -que son "piedras del rayo"- hacen estallar las montañas, y por esa quebrada descienden a las tinieblas subterráneas. Ahí, en las profundidades de la Tierra, existen toda clase de hierbas y de plantas trepadoras. Los Mellizos soplan sobre una de ellas y la hacen crecer y subir hasta la luz. La disponen enseguida como una escalera sobre la que los hombres y las demás criaturas pudiesen subir hasta la segunda caverna. Muchos de ellos caen en el camino; éstos permanecerán para siempre en las oquedades de la Tierra: se trocarán en monstruos y provocarán los temblores y otros cataclismos. En esta segunda Caverna matriz siempre había sombra, pero era más espaciosa, porque, como nos lo dice el mito, esta caverna "estaba más cerca del ombligo de la Tierra". (Señalemos de paso la alusión al simbolismo del Centro: entre los zuñi, como entre tantos otros pueblos, la Creación del hombre tiene lugar en el Centro del Mundo.) Esta segunda Caverna matriz lleva el nombre de "Matriz Umbilical o Lugar de la Gestación.
»Nuevamente los Mellizos hacen crecer la escalera y guían atentamente al pueblo subterráneo hacia ella, en grupos sucesivos, grupos que se volverán más tarde los antepasados de seis razas humanas. Llegan así a la tercera Caverna matriz, más grande y más luminosa: es la "Matriz vaginal" o el Lugar de la generación o de la gestación". Es ésta una caverna mucho más ancha todavía, y es luminosa como un valle bajo las estrellas. Los hombres permanecen en ella cierto tiempo, se multiplican. Entonces los Mellizos los conducen a la cuarta y última caverna, que se denomina la ¨Última (caverna) por descubrir o la Matriz del Parto". Aquí la luz es como la del alba, y los hombres comienzan a percibir el mundo y a desarrollarse intelectualmente, cada uno conforme con su propia naturaleza. Ocupándose de ellos como si fuesen criaturas, los Mellizos perfeccionan su educación; les enseñan a buscar, ante todo, al Padre Sol, por cuanto es él quien les revelará la sabiduría.
»Pero esta caverna se hace, a su vez, demasiado pequeña, porque los hombres no cesan de multiplicarse; los Mellizos los hacen subir entonces hasta la superficie de la Tierra, que lleva el nombre de "Mundo de la luz diseminada o del Conocimiento o de la Vista". Cuando hubieron emergido completamente a la superficie, esos seres tenían todavía una apariencia subhumana: eran negros, fríos, húmedos, tenían las orejas con membrana, como los murciélagos, y los dedos de los pies unidos como los palmípedos; tenían también cola. No eran todavía capaces de caminar en posición vertical: saltaban como ranas, reptaban como lagartos. Y el Tiempo tenía otro ritmo: ocho años duraban cuatro días y cuatro noches proque el mundo era nuevo y fresco.»

sábado, 4 de septiembre de 2010

Teofanía, Walter F. Otto (4)

Walter F. Otto, Teofanía (El espíritu de la antigua religión griega), Ed. Sexto piso, pp. 120-121 :
«Tampoco quiere saber nada del eterno valor del individuo humano y del alma individual. El sentido de sus revelaciones es que no hacen recordar al hombre la dignidad de su propio ser ni la interioridad profunda de su alma individual, sino aquello qque se halla por encima de la persona, lo inmutable, las Formas eternas. Hay un abismo entre lo eterno y los fenómenos terrenales, a los cuales pertenece también el hombre en cuanto individuo. El individuo no entra en el reino de lo infinito. Lo que Píndaro, en el espíritu de Apolo, inculca a sus oyentes, no es la doctrina mística de un más allá bienaventurado o desdichado, sino lo que distingue a los dioses de los hombres. Ciertamente ambos tienen la misma Madre primordial, pero fugaz y fútil es el hombre, y sólo los dioses perduran (Nem., VI, 1 y ss.). El sueño de una sombra, esto es el hombre; pero cuando incide sobre él un rayo del cielo, entonces resplandece en su luz y la vida está llena de gracia (Pít., VIII, 95 y ss.). La corona de la vida es la memoria de sus virtudes. No la persona, sino lo que es más, el espíritu de las perfecciones y creaciones vence a la muerte, y eternamente joven flota, llevado por el canto, de generación en generación.»

viernes, 3 de septiembre de 2010

Teofanía, Walter F. Otto, (3)

Walter F. Otto, Teofanía (El espíritu de la antigua religión griega), Ed. Sexto piso, p. 99:
«Así como esas deidades revelan al hombre la verdadera nobleza, la grandeza genuina, no por preceptos y enseñanzas, sino por su mero ser, así también le abren, por ese ser, las profundidades y lejanías del mundo.
»Con esto caracterizamos la esencia de la experiencia divina griega.
»Los dioes muestran a quien les mire la cara la riqueza infinita del Ser.
»La muestran cada uno a su manera: Apolo muestra el ser del universo en su claridad y orden, la existencia como cognición y canto sapiente, purificada de redes demoníacas. Su hermana Ártemis revela otra especie de pureza del mundo y de la existencia, la eternamente virginal, que juega y danza; es amiga de los animales y alegremente los persigue, la del rechazo indiferente y del irresistible encanto. En los ojos de Atenea reluce la magnificencia de la acción viril y reflexiva, del instante eterno de toda realización victoriosa. En el espíritu de Dioniso, el universo sale a la luz en su forma primordial, como impetuosidad arcaica y felicidad sin límites. Al resonar el nombre de Afrodita, el mundo aparece dorado, todas las cosas muestran el cariz del amor, del encanto divino que invita a la entrega, a la fusión y unión.
»Así podríamos seguir. Pero son suficientes estas imágenes. ¿No son, todas ellas, formas primordiales de la vida infinita del universo, de sus deleites y sus oscuros misterios? Las realidades del mundo son, en verdad, dioses, presencias y revelaciones divinas.»

jueves, 2 de septiembre de 2010

Teofanía, Walter F. Otto (2)

Walter F. Otto, Teofanía (El espíritu de la antigua religión griega), Ed. Sexto piso, pp. 90-91:
«A deidades tales como Aidós o Kháris las llamamos "personificaciones", porque sus nombres están contenidos en el idioma como conceptos abstractos. Y, sin embargo, a veces es posible demostrar o hacer verosímil que el nombre del dios ha sido lo primero y el concepto abstracto ha derivado de él. Nos hemos acostumbrado desde hace mucho a hablar de "personificación" como si fuese un proceso muy natural, cuando en realidad tendríamos que preguntarnos cómo un ente de esencia impersonal -un ente abstracto- puede elevarse a lo personal. Basta plantear la cuestión para responder enseguida que eso es impensable. Aún hoy, el lenguaje poético abunda en esas figuras. Cuando Hölderlin se dirige a la "Paz" como a una diosa y la venera, ¿acaso habrá "personificado" un concepto abstracto? Actualmente erigimos estatuas devotas a la "Justicia", a la "Libertad". Y si, en el famoso acto popular Cada cual, la "Fe" se presenta como figura celestial, ¿es una personificación la que tanto conmueve a los espectadores?
»En realidad no hay "personificaciones", sino una despersonificación; igual que no hay ninguna "formación de mitos", sólo una desmitificación; de la misma manera, según la significativa frase de Schelling, no tiene sentido preguntar cómo habrá llegaod el hombre a Dios, cuando lo único que ha de preguntarse es cómo ha podido alejarse de Él.
»La figura mítica es un fenómeno primordial. Sólo porque las nociones de "Victoria", "Paz", "Libertad", "Justicia", "Amor", etcétera, son, en su origen, figuras divinas, míticas, han podido resurgir como seres sobre humanos en la poesía y el arte de todos los tiempos.
»De esta manera, la lengua misma, junto con las artes plásticas, nos confirman la veracidad de este aforismo atribuido a Tales: "Todo está lleno de dioses".»

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Teofanía, Walter F. Otto

Walter F. Otto, Teofanía (El espíritu de la antigua religión griega), Ed. Sexto piso, p. 56:
«Allí, las potencias de la vida humana que nosotros conocemos como estados de ánimo, inclinaciones, exaltaciones, son formas ontológicas de naturaleza divina que, como tales, no sólo tocan al hombre, sino que, con su ser infinito y eterno, obran en todo el mundo terrenal y cósmico: Afrodita (el hechizo del amor), Eros (la fuerza amorosa y procreativa, Aidós (la delicadeza y el pudor), Eris (la discordia) y muchos otros. Lo que mueve íntimamente al hombre es el Ser poseído por poderes eternos que, siendo divinos, obran por doquier. El mismo Eros, que posee al ser humano, es una de las potencias y figuras primordiales del Cosmos, tal como lo muestra el comienzo de la Teogonía de Hesíodo y lo confirman innumerables testimonios. Y lo mismo o algo similar cabe decir de los demás dioses.
»Incluso las actitudes y posiciones morales son realidades, no cuestiones del sentimiento y la voluntad subjetivos, sino de la comprensión y el saber objetivos. Homero no dice que una persona piensa equitativamente, que asume una actitud amable, sino que "sabe" lo equitativo, lo amable. Por eso, la justicia, la honorabilidad, la moral, etcétera, pueden aparecer en cada momento envueltas en el resplandor del Ser divino. Por poco que nuestro intelecto esté de aacuerdo con ello, en el fondo tampoco nos es ajena esa idea. Nosotros también representamos la fe, el amor, la justicia como genios celestiales y no sólo por apego a las viejas tradiciones. Esto se llama irreflexivamente "personificación", en vez de aprender que también en nuestra experiencia reside mucho más que aquello de lo cual solemos darnos cuenta.
»En el mundo piadoso de la antigua Grecia, sin embargo, la vivencia de lo esencial era aún tan poderosa, que el engañoso egocentrismo de la mente humana aún no podía expresarse.»

martes, 31 de agosto de 2010

Mallarmé, Brindis fúnebre por Teophile Gautier

Mallarmé, «Brindis fúnebre por Teophile Gautier», en Antología, Ed. Visor, p. 62:
«El espléndido genio eterno no da sombra.»

lunes, 30 de agosto de 2010

Kaidara, Amadou Hampâté Bâ (4)

Amadou Hampâté Bâ, Kaidara (Cuento iniciático peule), ed. Fondo Cultura Económica, p. 82:
«Soy el que sabe que las siete cabezas de Kaidara simbolizan los siete días de la semana, que son las siete cabezas del tiempo, los arcanos que encierran el secreto de las siete estrellas nórdicas dobles y todo lo que Gueno creó por siete, selló por siete en los siete de arriba, las siete de abajo* y las siete puertas secretas abiertas en la cabeza del hijo de Adán. Sé que los doce brazos de Kaidara sellan los secretos de los doce meses y que sus treinta pies se mueven con los misterios de las lunaciones.»
*Los siete de arriba y las siete de abajo: los siete cielos y las siete tierras según el mito. Las siete puertas son las siete aberturas de la cabeza.

domingo, 29 de agosto de 2010

Viaje a Ixtlan, Carlos Castaneda

Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlan, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 162-163:
«-Voy a recordarte todas las técnicas que debes aprender -dijo-. Primero enfocas la mirada en tus manos, como punto de partida. Luego pasas la mirada a otras cosas y les echas vistazos cortos. Enfoca la mirada en tantas cosas como puedas. Recuerda que si sólo miras un momento las imágenes no cambian. Luego regresa a tus manos.
»Cada que que te miras las manos renuevas el poder necesario para soñar, conque al principio no mires demasiadas cosas. Cuatro cada vez serán suficientes. Más adelante, podrás irlas aumentando hasta que cubras todas las que quieras, pero apenas las imágenes empiecen a cambiar y sientas que estás perdiendo el dominio, regresa a tus manos.
»Cuando te sientas capaz de mirar las cosas indefinidamente, estarás listo para una nueva técnica. Te la voy a enseñar ahora, pero no espero que la utilices sino hasta que estés listo (...)
»El siguiente paso para arreglar los sueños es aprender a viajar -dijo-. De la misma forma en que has aprendido a mirarte las manos, puedes moverte con la voluntad, ir a cualquier sitio. Primero tienes que determinar a dónde quieres ir. Escoge un lugar bien conocido -puede ser tu escuela, o un parque, o la casa de un amigo- y luego pon tu voluntad en ir allí.
»Esta técnica es muy difícil. Debes realizar dos tareas: debes trasladarte con la voluntad al sitio específico, y luego, cuando hayas dominado esa técnica, tienes que aprender a controlar el tiempo exacto de tu viaje.«»

sábado, 28 de agosto de 2010

Kaidara, Amadou Hampâté Bâ (3)

Amadou Hampâté Bâ, Kaidara (Cuento iniciático peule), Ed. Kairós, pp. 18-20:
«Porque Kaidara es nada menos que el dios del oro y el conocimiento.
»Como dios del oro, se encuentra, lo mismo que éste, bajo tierra, por lo que todo el viaje de los aventureros será subterráneo. Tendrán que atravesar las 114 capas correspondientes a 11 símbolos y 11 pruebas hasta encontrarse ante el espíritu sobrenatural que ha de concederles el metal sagrado.
»Metal regio que constituye uno de los mitos fundaciones el toda África Occidental, ¿cuál es la causa de que fuese esotérico mucho antes de que se le atribuyera un valor monetario? "Porque ni se mancha ni se oxida", porque es el único metal "que se vuelve algodón sin dejar de ser hierro" y porque "con un gramo de oro se puede confeccionar suficiente hilo fino como un cabello para rodear toda una aldea"; porque, en definitiva, "el oro es el soporte del saber, pero si confundís el saber con el soporte, éste os cae encima y os aplasta".
»En la máxima anterior, aparece claramente la asociación oro-conocimiento tal como se presenta en el dios Kaidara.
»Pese a que el oro atrae más a los aventureros que el saber, lo que caracteriza a Kaidara y determina incluso su aspecto es el conocimiento. Ese monstruo de 7 cabezas, 12 brazos y 30 pies aposentado en un trono de 4 patas que gira sin cesar es la estructura misma del mundo y del tiempo, con los 7 días de la semana, los 12 meses y los 30 días del mes; es el movimiento perpetuo de la tierra (¡que los peules descubrieron mucho antes que Copérnico!). Las 4 patas son los 4 elementos básicos, los 4 cataclismos que, según las predicciones, destruirán la tierra de los hombres.
»Conocimiento del orden cósmico, pero también del desorden: el dualismo en todas las cosas y el aniquilameinto de unos seres por parte de otros seres. Conocimiento de las leyes sociales, pero también de las psicológicas: cada símbolo que se encuentra en el camino de Kaidara corresponde a un tipo humano, con su lado positivio y su lado negativo. Los tres consejos dados por el propio Kaidara pretenden hacer imperiosas -sin desvelar su secreto- las leyes de la naturaleza y las de los ancestros. ¡Ay de los que no las respeten! Pero los conocimientos del dios del conocimiento son insondables y sin duda es por eso por lo que se le denomina "límite", pues supone en efecto el límite del conocimiento humano.»

viernes, 27 de agosto de 2010

Kaidara, Amadou Hampâté Bâ (2)

Amadou Hampâté Bâ, Kaidara (Cuento iniciático peule), Ed. Kairós, pp. 80-81:
«Visteis al sobrenatural Kaidara. Se os apareció con siete cabezas, cada una de las cuales preside un día de la semana. Desplegó los treinta pies que accionan los tiempos y los doce brazos que manejan los acontecimientos. Os hizo entrega del oro. Ese metal que es bien una llave que abre muchas puertas, bien una pesada carga capaz de quebrar los huesos de muchos cuellos. (...) Hammadi, tus dos compañeros escogieron dos fines doloresos: la riqueza y el poder. Y han muerto por ello de manera brutal.
»Por lo que se refiere a ti, escogiste el verdadero: el conocimiento. Y en el trasfondo del conocimiento has encontrado el poder y la riqueza que codiciaban tus amigos.
»Bajo la ceiba de la prueba, percibiste al que se ocultaba: el hombre-espíritu que sólo se encuentra una o dos veces en la vida, pero nunca más de tres.
»Le curaste y, con una llave de oro, abriste sus dos labios más pesados, sin embargo, que los batientes de bronce de una fortaleza. Él grabó en ti tres saberes.«»

miércoles, 25 de agosto de 2010

Kaidara, Amadou Hampâté Bâ


Amadou Hampâté Bâ, Kaidara, Ed. Kairós, pp. 17-18:
«Encontramos, en primer lugar, algunas de sus "emanaciones", especie de espíritus sobrenaturales que son como los "conducgtos de Gueno". Tek Kaidara el iniciador, Djedo-Dewal la maléfica; o los dioses autóctonos a los que se ofrecen sacrificios: Ham, Dom, Yer, etc. Hay, además, una infinidad de genios específicos de los elementos (genios del aire, de las olas, del fuego) o que sirven a alguno de los espíritus sobrenaturales (los genios de Kaidara) o también que, libres en la naturaleza, se las ingenian bien para ayudar a los hombres, bien para atormentarlos. Si se trata de un sueño agradable, habrá sido enviado por un genio bueno; si de un mal augurio, será obra de un genio maléfico. Están, por último, los genios asignados a funciones muy especializadas: los genios de la cocina, los genios de la caza, los genios del campo o los genios del ganado cuyo jefe esKumen.
»Todo ello da una "población oculta" sumamente densa que puebla el "país de la penumbra" donde viven los "ocultos" (sudibés), o espíritus invisibles pero sujetos a toda suerte de encarnaciones.
»Dicho país es el intermediario entre el "país de la claridad", donde viven los visibles de todas las especies, y el "país de la oscuridad profunda", morada de las almas de los muertos y los por nacer que no sólo alberga las de los humanos, sino también las almas de los animales y las plantas. Éstos son los tres países de los peules. Por eso, cuando, a modo de estribillo, nos hablan en el relato del "país de los enanos", se refieren precisamente al de la penumbra, y especialmente a la región ocupada por los yamanad-yudyu, los genios pigmeos servidores de Kaidara.

Una realidad aparte, C. Castaneda (4)

Carlos Castaneda, Una realidad aparte, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 100-101:
«Ya deberías saber a estas alturas que un hombre de conocimiento vive de actuar, no de pensar en actuar, ni de pensar qué pensará cuando termine de actuar.
»Por eso un hombre de conocimiento elige un camino con corazón y lo sigue: y luego mira y se regocija y ríe; y luego ve y sabe. Sabe que su vida se acabará en un abrir y cerrar de ojos; sabe que él, así como todos los demás, no va a ninguna parte; sabe, porque ve, que nada es más importante que lo demás. En otras palabras, un hombre de conocimiento no tiene honor, ni dignidad, ni familia, ni nombre, ni tierra, sólo tiene vida que vivir, y en tal condición su única liga con sus semejantes es su desatino controlado. Así, un hombre de conocimiento se esfuerza, y suda, y resuella, y si uno lo mira es como cualquier hombre común, excepto que el desatino de su vida está bajo control. Como nada le importa más que nada, un hombre de conocimiento escoge cualquier acto, y lo actúa como si le importara. Su desatino controlado lo lleva a decir que lo que él hace importa y lo lleva a actuar como si importara, y sin embargo él sabe que no importa; de modo que, cuando completa sus actos se retira en paz, sin pena ni cuidado de que sus actos fueran buenos o malos, o tuvieran efecto o no.
»Por otro lado, un hombre de conocimiento puede preferir quedarse totalmente impasible y no actuar jamás, y comportarse como si el ser impasible le importara de verdad; también en eso será genuino y justo, porque eso es también su desatino controlado.»

martes, 24 de agosto de 2010

Relatos fantásticos, Mircea Eliade


Mircea Eliade, Relatos fantásticos, Ed. Kairós, p. 98:

«Y, a pesar de ello, algo había de cierto en la comparación de usted, pero únicamente si contemplamos las cosas desde una perspectiva completamente diferente. El Espíritu está siempre camufalado en la Materia, pero su razón de ser allí (si está preso o se halla provisionalmente porque está activo y así sucesivamente) la sabrá más tarde. Por otra parte, éste es el Enigma, así, con mayúscula, al que nos tenemos que enfrentar todos, la adivinanza que se plantea de modo inexorable a todos los hombres: cómo reconocer al Espíritu si está camuflado en la Materia, es decir, si, en el fondo, es irreconocible. Y así somos también nosotros, todos nosotros, señor filósofo, no sólo indestructibles, como usted decía, sino también irreconocibles.»

lunes, 23 de agosto de 2010

Una realidad aparte, Carlos Castaneda (3)

(Vaso íbero, joven cogiendo un carnassier por la lengua)
Carlos Castaneda, Una realidad aparte, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 288-289:
«-(...) Cuando un guerrero se ve en tales aprietos, sencillamente le vuelve la espalda al aliado sin pensarlo dos veces. Un guerrero no se entrega; por eso no puede morir del susto. Un guerrero permite que el aliado venga sólo cuando él ya está listo y preparado. Cuando es lo bastante fuerte para forcejar con el aliado, ensancha su abertura y va para afuera, agarra al aliado, lo tiene sujeto y le clava la vista exactamente el tiempo que necesita; luego hace los ojos a un lado y suelta al aliado y lo deja ir. Un guerrero, mi amiguito, es alguien que siempre manda.»

martes, 17 de agosto de 2010

Una realidad aparte, Carlos Castaneda (2)

Carlos Castaneda, Una realidad aparte, Ed. Fondo Cultura Económica, p. 262:
«Los espíritus de ojos de agua son propios de determinados sitios. El que llamé en tu ayuda es uno que yo conozco. Me ha ayudado muchas veces. Habita en aquella cañada. Cuando lo llamé en tu ayuda, no eras fuerte y el espíritu te dio duro. No era ésa su intención -no tienen ninguna- pero te quedaste allí tirado, muy débil, más debil de lo que yo suponía»

domingo, 15 de agosto de 2010

Una realidad aparte, Carlos Castaneda

Carlos Castaneda, Una realidad aparte, Ed. Fondo Cultura Económica, p. 51:
«- (...) Me gusta sentarme en parques y en terminales y observar. A veces localizo en el acto a un aliado; otras veces sólo puedo ver gente de verdad. Una vez vi dos aliados sentados en un autobús, lado a lado. Esa es la única vez en mi vida que he visto dos juntos.
»- ¿Tenía algún sentido especial que viera usted dos?
»Claro. Todo lo que hacen tiene sentido. De sus acciones un brujo puede, a veces, sacar su poder. Aunque un brujo no tenga aliado propio, mientras sepa ver puede manejar el poder observando las acciones de los aliados. Mi benefactor me enseñó a hacerlo, y durante años, antes de tener mi propio aliado, buscaba yo aliados entre las multitudes, y cada vez que veía uno eso me enseñaba algo.»

viernes, 13 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (5)

Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, pp. 161-162:
«¿Cómo puede ser él una luz, si es incomprensible?, y respondo: precisamente porque es incomprensible es por lo que es una luz. Y por otro lado digo: la incomprensibilidad es una luminosidad y [ésta] es tan abierta proque su incomprensibilidad está vertida sobre su infinitud. Al haber sido vertida su infinitud sobre su simplicidad y sobre su pureza, eso hace que en Dios haya una luminosidad. Por eso es correcto decir que Dios es una luz. Aquí tienes que saber que, gracias a la luz divina, la perspectiva de esta verdad no se aprende en la escuela en los ejercicios de las criaturas, sino que se aprende en la escuela de todas las renuncias y de la separación de las criaturas. En esa enseñanza el cielo debe ser la escuela, el libro debe ser un corazón puro, la lección debe ser la eternidad, el maestro debe ser la luz increada y también la verdad. Es lo que creía David cuando dijo: "Oh Dios, en tu luz vemos la luz" [Sab 35, 10].»

jueves, 12 de agosto de 2010

Segunda epístola a los corintios

[2 Cor 3, 18], tomada de El fruto de la nada, del Maestro Eckhart, p. 55.
«Seremos transfigurados completamente y transformados.»

miércoles, 11 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (4)


Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 80:

«Por eso soy la causa de mí mismo según mi ser, que es eterno, no según mi devenir, que es temporal. Y por eso soy no nacido y en el modo de mi no haber nacido no puedo morir jamás. Según el modo de mi no haber nacido he sido eterno y lo soy ahora y lo seré siempre. Lo que soy según mi nacimiento debe morir y aniquilarse, pue ses mortal; por eso debe desaparecer con el tiempo. En mi nacimiento [eterno] nacieron todas las cosas y yo fui causa de mí mismo y de todas las cosas.»

domingo, 8 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (3)

Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 50:

«¿Qué te perjudica que permitas a Dios ser Dios en ti? Sal totalmente de ti, por la voluntad de Dios, y Dios saldrá totalmente de si por voluntad tuya. Cuando ambos salen de sí mismos, lo que queda es un uno simple. En ese uno engendra el Padre a su Hijo en la fuente más íntima. Allí florece del Espíritu Santo y allí surge en Dios una voluntad que pertenece al alma. Mientras la voluntad no es afectada por todas las criaturas, y por todas las cosas creadas, es libre. Cristo dijo: "Nadie llega al cielo que no venga del cielo" [Jn 3, 13]»

jueves, 5 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (2)

Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 106:
«Uno llega a ser dos, dos es uno; luz y espíritu, esos dos son uno, envueltos de luz eterna.»

miércoles, 4 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Masestro Eckhart

Masetro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 100:

«¿Qué significa que un escrito silencia la palabra "yo"? En primer lugar se refiere a la inefabilidad de Dios, que Dios es innombrable y que está más allá de toda palabra en la pureza de su fondo, en donde Dios no puede contener ninguna palabra ni discurso, en donde es inefable e indecible para todas las criaturas. Por otro lado quiere decir que [también] el alma es inefable y sin palabras; cuando se la comprende en su propio fondo, entonces es indecible e innombrable y allí no puede tener ninguna palabra, pues allí está más allá de todo nombre y palabra. Eso quiere decir cuando es silenciada la palabra "yo", pues allí no encuentra ni palabra ni discurso.»

martes, 3 de agosto de 2010

Chusai Oshio

«Saber y no actuar es no saber.»

Extraído de Yukio Mishima, Caballos desbocados, ed. Caralt, p. 344.

lunes, 2 de agosto de 2010

Job IV, 15-16

Job IV, 15-16:
«Un espíritu pasó, entonces, ante mi rostro, y se me erizaron todos los vellos de la carne. Se detuvo ante mí, pero no reconocí su semblante: una imagen se encontraba ante mis ojos.»
Extraído de La comunidad secreta, R. Kirk, p. 32.

domingo, 1 de agosto de 2010

La comunidad secreta, R. Kirk (3)

Robert Kirk, La comunidad secreta, Ed. Siruela, pp. 82-83:

«Nuestros industriosos y silenciosos compañeros también han sido llamados siths, o sea gente que se mantiene en paz y tranquila respecto a nosotros; por lo demás, muchos fueron los fantasmas que se aparecieron a los hombres que estaban en pos de esta Segunda Vista, con la misma forma y hablando de la misma manera que cuando estaban sometidos a un cuerpo y vivían entre nosotros, cuestión ésta que pertenece a la más antigua tradición -nuestros montañeses todavía distinguen entre sluagh saoghalta y sluagh sith, afirmando que las almas van al sith cuando salen [de los cuerpos]-. Muchos tesoros auténticos, así como asesinatos, fueron descubiertos por ánimas que abandonaban nuestro mundo, o debido a la gentileza de estos vecions aéreos nuestros.»

sábado, 31 de julio de 2010

La comunidad secreta, R. Kirk (2)

Robert Kirk, «Introducción Javier Martín Lalanda», dentro de La comunidad secreta, Ed. Siruela, pp. 19-20:
«(...) básicamente, proceden del folklore, como los yinns e ifrits de Oriente Próximo, o los goblins, brownies, imps o elfos del mundo anglosajón, cercanos a nuestros duendes, debiendo, por tanto, reserar para ellos el vocablo del que se derivó "feérico", o sea fairies, a pesar de ser intraducible al castellano, o "pueblo feérico", que, como hemos visto, engloba al de "hadas".
»En La Comunidad Secreta, Kirk trataba de demostrar, mediante la aportación de gran número de hechos aislados que cobran signficiación al estudiarse de manera conjunta, que no todas las visiones de las cosas sobrenaturales, feéricas, procedían del diablo, ni que tales seres sobrenaturales eran espíritus malignos, sino reales, aunque sólo fuesen vistos por personas que, además, poseían facultades o habilidades curativas -al estilo de los reyes de Inglaterra y Francia, capaces de curar la escrófula con una imposición de manos, hecho este último concienzudamente estudiado por Marc Bloch-, pues a lo largo de la misma se observa su especial empeño en evitar en lo posible toda relación diabólica, anteponiendo a lo que puediera haberse tomado por un reprobable olor a azufre el perfectamente legítimo del incienso pasado por agua bendita, o sea recurriendo no de manera directa a filósofos clásicos, neoplatónicosy herméticos, a los que conocía muy bien y que aparecen sin ser citados a lo largo de su trabajo, sino a los textos de las Sagradas Escrituras. Y es que los tiempos eran proclives a la caza de brujas, como lo prueba el hecho de que en 1692, poco después de que hubiera terminado La Comunidad Secreta, tendría lugar en las colonias, en Salem, la epidemia de brujería que el fanático Cotton Mathers sólo podría erradicar a sangre y, sobre todo, a fuego.»

viernes, 30 de julio de 2010

Filosofía antigua, misterios y magia, P. Kingsley (4)

Peter Kingsley, Filosofía antigua, misterios y magia, Ed. Siruela, pp. 480-481:
«Una última consideración, que es, sin embargo, la más importante de todas: dondequiera que abordamos el fenómeno de las tradiciones esotéricas, vemos, una y otra vez, que en ese marco lo que importa no son las ideas o doctrinas, sino la capacidad que cada uno de nosotros posee para descubrir la realidad de dichas ideas y enseñanzas y apropiárnoslas. En el plano teórico, ello significa también recalcar que ideas supuestamente esotéricas acerca del universo y del hombre son un secreto a voces porque la finalidad de la enseñanza verdaderamente esotérica no es la de llenar la mente del discípulo o alumno con teorías fascinantes, sino la de ofrecerle la oportunidad de convertir dichas ideas y teorías en algo real. En otras palabras, la función de dicha enseñanza es darle cada vez menos ofreciéndole más y más aspectos prácticos. Y desde un punto de vista más práctico, cuando leemos testimonios de encunetros con tradiciones esotéricas y de obediencia a una disciplina esotérica, es frecuente que el autor de dichos testimonios se queje porque cree recibir menos doctrina o enseñanza que las personas ajenas a dichas tradiciones esotéricas. Ello supone que, sea cual sea la manera como abordemos la cuestión, no ha de sorprender que Empédocles emplee la doctrina de la reencarnación en el marco de un poema exotérico como si de un escaparate se tratara, no sólo para atemorizar a su público, sino también para estimularlo; mientras que, paradójicamente, en el documento más esotérico puede parecer que, desde el punto de vista formal, Empédocles esté dando menos cuando en realidad está ofreciendo más, toda vez que al discípulo le proporciona los principios clave que, con el tiempo, le permitirán responder a cualqueir pregunta por sí mismo.»

jueves, 29 de julio de 2010

Thomas el oscuro, M. Blanchot

Maurice Blanchot, Thomas el oscuro, ed. Pre-Textos, p. 87:
«¿Devendré el universo en la noche? Siento que en cada parte de mí, invisible e inexistente, soy soberanamente visible por entero. Maravillosamente ligado, ofrezco en una imagen única la expresión del mundo. Sin color, adherido en ningún modo imaginable, sin ser tampoco el producto de un poderoso cerebro, soy la única imagen necesaria. En la retina del ojo absoluto, soy la pequeña imagen invertida de todas las cosas.»

miércoles, 28 de julio de 2010

La comunidad secreta, R. Kirk

Robert Kirk, La comunidad secreta, ed. Siruela, pp. 76-77:
«Sólo añadiré un caso más que le ocurrió a una joven doncella que vivía cerca del sitio en que yo había vivido anteriormente, y quien, en una noche, se aprendió una larga composición poética que le había sido repetida insistentemente por uno de nuestros despiertos y corteses espíritus, piadosa en parte, aunque supersticiosa en todo lo demás (dicho sea de paso, poseo un ejemplar), y que ninguna otra persona jamás había oído con anterioridad para haber podido repetírsela aparte del hecho de que aquella doncella hubiera sido incapaz de haberla compuesto por sí sola.»

martes, 27 de julio de 2010

En el laberinto, Karl Kerényi (2)

Karl Kerényi, En el laberinto, Ed. Siruela, p. 92:
«Las espirales dibujadas y bailadas representan la continuidad de la vida de las criaturas mortales más allá de su muerte paulatina: lo que en el plasma es función, aquí encarna precisamente el sentido

lunes, 26 de julio de 2010

En el laberinto, Karl Kerenyi

Karl Kerényi, En el laberinto, Ed. Siruela, p. 103:
«Un símbolo totalitario no puede ser solamente un símbolo inequívoco del sol como astro diurno. En Creta es posible que fuera un signo nocturno. El Minotauro en su centro, que también se representa con un esquema de marcha rápida -elevando las rodillas hasta formar un ángulo recto-, perdura como una criatura del inframundo, si bien este esquema parece unificar precisamente los dos aspectos de la esvástica: tanto si el movimiento es hacia la izquierda como hacia la derecha. La luz, la vida -o como se quiera denominar lo positivo, que es de lo que aquí se está tratando-, tampoco se extingue en el otro mundo; en otras palabras: ni tan siquiera el reino de los muertos, el Minotauro devorador, es inequívocamente negativo. La imagen del horrible hombre-toro varía con una estrella en el centro de la espiral-esvástica que corresponde al otro nombre del Minotauro: Asterio o Asterión. También varía con la luna que en todo tiempo renace el astro dominante del mitologema de Hainuwele-Perséfone. El laberinto, aunque siempre es nocturno y subterráneo en todas sus variaciones, es un símbolo de infinito.»

domingo, 25 de julio de 2010

El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, M. Eliade (5)

Mircea Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, Ed. Fondo Cultura Económica, pp. 384-385:
«Hemos dicho que la experiencia extática es un "fenómeno originario" porque no vemos razón alguna para considerarla como el producto de un determinado momento histórico, esto es, como engendrada por una cierta forma de civilización; nos inclinamos más bien a considerarla como constitutiva de la condición humana y, en consecuencia, conocida por la humanidad arcaica, en su totalidad; lo que se modificaba y cambiaba con las diferentes formas de cultura y de religión era la interpretación y la valoración de la expereincia extática. Ahora bien, ¿cuál era la situación histórico-religiosa en el Asia central y septentrional, en los lugares en que, posteriormente, el chamanismo cristalizó como un conjunto autónomo y específico? En todas estas comarcas, y desde los tiempos más remotos, era conocida la existencia de un Ser Supremo de estructura celeste, que, morfológicamente, se corresponde, por otra parte, con todos los demás Seres Supremos celestes de las religiones arcaicas (véase nuestro Traité d'histoire des religions, cap. II). El simbolismo de la ascensión, con todos los ritos y los mitos que de él dependen, debe relacionarse con los Seres Supremos celestes: ya sabemos que la "altura" era santificada como tal altura, que muchos dioses supremos de los pueblos arcaicos se llaman "El de lo alto", "El del Cielo" o simplemente "Cielo". Este simbolismo de la ascensión y de la "elevación" conserva su valor y su actualidad religiosos incluso después del "alejamiento" del Ser Supremo celeste; porque, como se sabe, los Seres Supremos pierden poco a poco su actualidad en el culto, dejan el sitio a figuras o a formas religiosas más "dinámicas" y más "familiares" (los dioses de la tormenta y de la fecundidad, los demiurgos, las almas de los muertos, las Grandes Diosas, etc.). El conjunto mágico-religioso que por costumbre recibe el nombre de matriarcado muestra con mayor clarridad la transformación del Dios celeste en un deus otiosus. La disminución, o incluso la total pérdida de la actualidad religiosa de los Seres Supremos uranios, está en ocasiones señalada en los mitos que aluden a una época primordial y paradisíaca en que las comunicaciones entre el Cielo y la Tierra eran fáciles y accesibles para todo el mundo; después de un acontecimiento cualquiera (y especialmente de una culpa contra algún rito), estas comunicaciones quedaron interrumpidas y los Seres Supremos se retrajeron al más alto de los Cielos. Repitámoslo: la desaparición del culto del Ser Supremo celeste no ha hecho caducar el simbolismo de la ascensión con todas sus consecuencias. Como hemos visto, este simbolismo aparece en todas partes, y en todos los textos histórico-religiosos. Ahora bien, el simbolismo de la ascensión desempeña un papel esencial en la ideología y las técnicas chamánicas.
»Hemos observado en el capítulo precedente en qué sentido el éxtasis chamánico podría ser considerado como una reactualización del illud tempus mítico en que los hombres podían comunicarse in concreto con el Cielo. Es indudable que la ascensión celeste del chamán (o del medicine-man, del mago, etc.) es una supervivencia, profundamente modificada y a a veces degradada, de esta ideología religiosa arcaica que tenía su centro en la fe en un Ser Supremo celeste y en la creencia de las comunicaciones concretas entre el Cielo y la Tierra.

sábado, 24 de julio de 2010

Filosofía antigua, misterios y magia, P. Kingsley (3)

Peter Kingsley, Filosofía antigua, misterios y magia, Ed. Atalanta, pp. 334-335:
«El primer aspecto que cabe considerar es que, de acuerdo con la leyenda del Etna y de la sandalia de bronce, el salto de Empédocles al fondo del volcán le ocasionó la muerte. En un contexto relacionado con el ritual -y ello, como hemos visto, es lo que aquí nos ocupa-, la muerte, y sobre todo la muerte en forma de un descenso a los infiernos, no constituye propiamente muerte alguna. Casi sin excepción, no es sino el primer paso en un proceso dinámico de muerte y de renacer a diferente nivel, con una nueva identidad. Por lo que respecta a la leyenda de Empédocles, no es en absoluto fortuito que sepamos que la secuencia ritual de descenso a los infiernos, muerte y regeneración fue practicada por los primeros pitagóricos en el Occidente griego (...)
»Para un griego morir y volver a nacer significaba morir mortalmente y volver a nacer inmortal o divino. Esta idea valía sobre todo para los primeros pitagóricos, en los círculos místicos del sur de Italia y Sicilia estrechamente asociados con el primer pitagorismo; y, a juzgar por los indicios al respecto en el Himno a Deméter, parece haber desempeñado también cierta relevancia en misterios asociados con Perséfone. Significativamente, el tema de la muerte e inmortalización rituales vuelve a aparecer en el papiro de París, en el que culmina en un ascenso al cielo. Bajo ideas diversas -muerte ritual y descenso, inmortalización y ascenso- no es dificil detectar un esquema subyacente de descenso a los infiernos como preludio de un ascenso al cielo. Esta aparente falta de lógica no es sino la lógica del mito. Se muere para volver a nacer; se desciende a las profundidades para ascender.»

viernes, 23 de julio de 2010

Filosofía antigua, misterios y magia, P. Kingsley (2)

Peter Kingsley, Filosofía antigua, misterios y magia, Ed. Atalanta, p. 298:
«Finalmente, Empédocles alude al vigor de un hombre muerto, que podrá ser retornado del Hades. Las palabras exactas del filósofo indican claramente que lo que tenía en mente no era sólo un tipo de invocación nigromántica, sino un descenso en toda regla a los infiernos para recoger el alma de un hombre muerto, del mismo modo que lo hacía un chamán. No resulta difícil entender por qué se ha pasado totalmente por alto la promesa que Empédocles hace en el último verso del fragmento arrinconado por Diels al final del poema cosmológico. La idea de retornar a alguien del mundo de los muertos, en el contexto de la moralidad griega más convencional, era casi impensable. Incluso para alguien como Asclepio, de naturaleza semidivina, una empresa así estaba condencada al fracaso. Es cierto que Orfeo poseía en un principio la capacidad para retornar a los muertos a la vida, pero, por influencia del moralismo griego, dicha capacidad fue suprimida, y su empresa , convertida en una trágica historia. Y, pese a ello, detrás de la supresión se esconde lo que fue suprimido: en términos generales se aprecian tanto las analogías formales y estructurales como los contactos históricos que acercan al tracio Orfeo a la tradición chamánica del Asia Central. Ignorar dichas conexiones o intentar excluir la palabra "chamán" de toda reflexión y discusión sobre la religión griega porque fenómenos del mundo griego sólo pueden explicarse empleando palabras griegas, no es sino perpetuar el mito de una Grecia antigua cerrada a cualquier influencia externa, cosa que los propios griegos jamás hicieron.»

jueves, 22 de julio de 2010

Filosofía antigua, misterios y magia, P. Kingsley

Peter Kingsley, Filosofía antigua, misterios y magia (Empédocles y la tradición pitagórica), Ed. Atalanta, pp. 373-374:
«Vale la pena, ya que estamos tratando de los pitagórios y de oráculos de sueños, hacer una última consideración al respecto. Han sido numerosos los estudiosos que han advertido las semejanzas existentes entre los famosos tabúes con respecto a la comida de los pitagóricos y la exigencia de ayuno como parte integral del ritual y la magia en la Grecia antigua: se trata de semejanzas tan claras que no pasaron desapercibidas ni siquiera en la Antigüedad. Más concretamente, la crítica ha llamado la atención a propósito de las semejanzas entre esos mismos tabúes y los rituales y misterios griegos relativos a divinidades infernales como Hécate y Deméter. Pero el aspecto en el que no se ha insistido demasiado es el hecho de que las semejanzas más claras son las existentes entre los tabúes pitagóricos y las exigencias marcadas para las personas que consultaban oráculos de sueños. Ello no es en absoluto sorprendente. Contrariamente a lo que se ha pensado siempre, las expectativas más inmediatas por parte de los pitagóricos cuando se trataba de contacto con la divinidad, solían dirigirse a los dioses infernales y no a los dioses del cielo; y en la Antigüedad la mejor manera de establecer contacto con las divinidades del infierno era a través de la práctica de la "incubación" -la espera de un sueño o de una visión durante el sueño, como regla general, en el suelo o incluso dentro de la propia tierra.»