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miércoles, 6 de octubre de 2010

Sobre los sueños y la muerte, M.L. von Franz (4)

Marie-Louise von Franz, Sobre los sueños y la muerte, Ed. Kairós, pp. 89-90:
«También en el antiguo Egipto la tumba estaba estructurada al mismo tiempo como una cueva en la cual se celebraba el proceso de renacimiento en las aguas subterráneas. Las fosas de las tumbas de los reyes fueron caracterizadas como la "cueva del Sokar", como el lugar mítico del rejuvenecimiento y renacimiento del muerto, y en muchos lugares de África todavía hoy en día se entierra a los muertos en postura de embrió o en cuclillas. Entre los zulúes por ejemplo, la viuda primero acoge al muerto en su falda y después lo coloca en el nicho, denominado "ombligo". Ella le coloca granos en la mano (!). Por medio de los granos el muerto se prepara para su renacer. Después de un cierto tiempo hacen que el muerto regrese al pueblo como "espíritu de los antepasados", brindando fertilidad y protección a los vivos.
Entre los hopi de Norteamérica existe la creencia de que el alma del muerto se va por la pequeña fosa cuadrada a las construcciones Kiwa, las Sipapu y al mundo subterráneo. Esta fosa tiene el significado de "lugar sagrado" y sirve como imagen del lugar originario, aquel agujero a través del cual surgió por primera vez la tribu hopi desde las profundidades a la superficie de la tierra.»

domingo, 19 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (8)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 245-247:
«Desde cierto punto de vista, podemos homologar la "locura" iniciática de los chamanes con la disolución de la vieja personalidad que sucede al descendimiento a los Infiernos o a la penetración en el vientre de un monstruo. Cada aventura iniciática de ese tipo termina siempre por crear alguna cosa, por fundar un mundo o un nuevo modo de ser. Recordamos que el héore Maui buscaba, penetrando en el cuerpo de la abuela, la inmortalidad: lo cual equivale a decir que creía poder fundar por su aventura iniciática una nueva condición humana, semejante a la de los dioses. Recordamos igualmente la leyenda del chamán lapón que, en espíritu, había permanecido tres años en el intestino de un enorme pez. (...) Se trata, en este caso, de una aventura iniciática emprendida para obtener un conocimiento secreto. Se desciende al vientre de un gigante para aprender la ciencia, la sabiduría. Es por esa razón que el chamán lapón permanece tres años en el estómago del pez: para conocer los secretos de la Naturaleza, para descifrar el enigma de la vida y para aprehender el porvenir. Pero si la penetración en el vientre de un monstruo equivale a la bajada a los Infiernos, entre las tinieblas y los muertos, es decir, si simboliza tamibén la regresión tanto en la Noche cósmica como en las tinieblas de la "locura", donde toda personalidad es disuelta, si tenemos en cuenta todas estas homologaciones y correspondencias entre la Muerte -Noche Cósmica - Caos - locura - regresión a la condición embrionaria-, entonces comprenderemos por qué la Muerte simboliza también la Sabiduría, por qué los muertos son omniscientes y conocen también el porvenir, por qué los visionarios y los poetas buscan la inspiración junto a las tumbas; y, sobre otro plano de referencia, comprenderemos igualmente por qué el futuro chamán, antes de volverse un sabio, debe conocer la "locura" y descender entre las tinieblas, por qué la creatividad está siempre en relación con una cierta "locura" u "orgía", solidarias del simbolismo de la muerte y de las tinieblas. C. G. Jung explica todo esto por la revivificación del contacto con el inconsciente colectivo. Pero para ajustarnos a nuestros dominios, comprenderemos sobre tod por qué, entre los primitivos, la iniciación está siempre en relación con la revelación de la ciencia sagrada, con la sabiduría. Es durante el período de segregación -esto es cuando están obligados a ser deglutidos en el vientre del monstruo o a encontrarse en los Infiernos- cuando los neófitos son instruidos en las tradiciones secretas de las tribus. La verdadera ciencia, la que es transmitida por los mitos y los símbolos, no es accesible más que durante el curso o después del proceso de regeneración espiritual realizado por la muerte y la resurrección iniciáticas.»

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mitos, sueños y misterios, M. Eliade (7)

Mircea Eliade, Mitos, sueños y misterios, Ed. Grupo libro 88, pp. 151-152:
«A nosotros, herederos y beneficiarios de la gran revolución religiosa judeocristiana, las prescripciones de Yahvé nos parecen de un evidente buen sentido y nos preguntamos cómo los hebreos contemporáneos de Isaías han podido preferir el culto del Dios Macho y Fecundador al infinitamente más puro y simple de Yahvé. Pero es preciso no olvidar que esas epifanías elementales de la vida, que no han cesado de atraer a los hebreos, constituían verdaderas experiencias religiosas. El paganismo al que retornaban periódicamente los hebreos representaba la vida religiosa de todo el Oriente antiguo: era una gran y muy antigua religión, dominada por las hierofonías cósmicas y que exaltaba, por consiguient la sacralidad de la vida. Esta religión, cuyas raíces penetran hondamente en la protohistoria del Oriente, reflejaba el descubrimiento de la sacralidad de la vida, la toma de conciencia de la solidaridad que une el Cosmos con el hombre y con Dios. Los numerosos y sangrientos sacrificios que repugnaban a Yahvé, y que los profetas no dejan de combatir, aseguran la circulación de la energía sagrada entre las distintas regiones del Cosmos; gracias a este cricuito, la Vida total logra mantenerse.»

lunes, 13 de septiembre de 2010

El monje Laskaris, Gustav Meyrink

Gustav Meyrink, El monje Laskaris y otros relatos extraños y esotéricos, Ed. Valdemar, p. 211:
«O todo es pecado, o nada es pecado, todos los yos son un yo común: de esto se ha vuelto completamente consciente.
¿Dónde vive la mujer que no sea al mismo tiempo su hermana, cuyo amor terrenal no sea al mismo tiempo un crimen? ¿A qué animal, por pequeño que sea, puede matar sin cometer al mismo tiempo un matricidio y un suicidio? ¿Acaso es su propio cuerpo algo diferente a una herencia de miríadas de animales?
Nadie hay aquí que imponga el destino, excepto un gran yo que se refleja en innumerables yos; de un yo grande y pequeño, claro y turbio, malo y bueno, contento, triste y, sin embargo, sin quedar afectado por la alegría o el sufrimiento, al igual que el sol no se ensucia ni se arruga cuando se refleja en charcos o en olas espumosas, y que no desciende al pasado ni emerge del futuro, ya se agoten las aguas o manen nuevas por las lluvias; no hay nadie que imponga el destino que no sea ese yo grande y común: es la causa, la cosa misma, que es el origen primero.»

martes, 31 de agosto de 2010

Mallarmé, Brindis fúnebre por Teophile Gautier

Mallarmé, «Brindis fúnebre por Teophile Gautier», en Antología, Ed. Visor, p. 62:
«El espléndido genio eterno no da sombra.»

miércoles, 11 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (4)


Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 80:

«Por eso soy la causa de mí mismo según mi ser, que es eterno, no según mi devenir, que es temporal. Y por eso soy no nacido y en el modo de mi no haber nacido no puedo morir jamás. Según el modo de mi no haber nacido he sido eterno y lo soy ahora y lo seré siempre. Lo que soy según mi nacimiento debe morir y aniquilarse, pue ses mortal; por eso debe desaparecer con el tiempo. En mi nacimiento [eterno] nacieron todas las cosas y yo fui causa de mí mismo y de todas las cosas.»

domingo, 8 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (3)

Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 50:

«¿Qué te perjudica que permitas a Dios ser Dios en ti? Sal totalmente de ti, por la voluntad de Dios, y Dios saldrá totalmente de si por voluntad tuya. Cuando ambos salen de sí mismos, lo que queda es un uno simple. En ese uno engendra el Padre a su Hijo en la fuente más íntima. Allí florece del Espíritu Santo y allí surge en Dios una voluntad que pertenece al alma. Mientras la voluntad no es afectada por todas las criaturas, y por todas las cosas creadas, es libre. Cristo dijo: "Nadie llega al cielo que no venga del cielo" [Jn 3, 13]»

jueves, 5 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Maestro Eckhart (2)

Maestro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 106:
«Uno llega a ser dos, dos es uno; luz y espíritu, esos dos son uno, envueltos de luz eterna.»

miércoles, 4 de agosto de 2010

El fruto de la nada, Masestro Eckhart

Masetro Eckhart, El fruto de la nada, Ed. Siruela, p. 100:

«¿Qué significa que un escrito silencia la palabra "yo"? En primer lugar se refiere a la inefabilidad de Dios, que Dios es innombrable y que está más allá de toda palabra en la pureza de su fondo, en donde Dios no puede contener ninguna palabra ni discurso, en donde es inefable e indecible para todas las criaturas. Por otro lado quiere decir que [también] el alma es inefable y sin palabras; cuando se la comprende en su propio fondo, entonces es indecible e innombrable y allí no puede tener ninguna palabra, pues allí está más allá de todo nombre y palabra. Eso quiere decir cuando es silenciada la palabra "yo", pues allí no encuentra ni palabra ni discurso.»

martes, 3 de agosto de 2010

Chusai Oshio

«Saber y no actuar es no saber.»

Extraído de Yukio Mishima, Caballos desbocados, ed. Caralt, p. 344.

lunes, 2 de agosto de 2010

Job IV, 15-16

Job IV, 15-16:
«Un espíritu pasó, entonces, ante mi rostro, y se me erizaron todos los vellos de la carne. Se detuvo ante mí, pero no reconocí su semblante: una imagen se encontraba ante mis ojos.»
Extraído de La comunidad secreta, R. Kirk, p. 32.

jueves, 29 de julio de 2010

Thomas el oscuro, M. Blanchot

Maurice Blanchot, Thomas el oscuro, ed. Pre-Textos, p. 87:
«¿Devendré el universo en la noche? Siento que en cada parte de mí, invisible e inexistente, soy soberanamente visible por entero. Maravillosamente ligado, ofrezco en una imagen única la expresión del mundo. Sin color, adherido en ningún modo imaginable, sin ser tampoco el producto de un poderoso cerebro, soy la única imagen necesaria. En la retina del ojo absoluto, soy la pequeña imagen invertida de todas las cosas.»

viernes, 23 de julio de 2010

Filosofía antigua, misterios y magia, P. Kingsley (2)

Peter Kingsley, Filosofía antigua, misterios y magia, Ed. Atalanta, p. 298:
«Finalmente, Empédocles alude al vigor de un hombre muerto, que podrá ser retornado del Hades. Las palabras exactas del filósofo indican claramente que lo que tenía en mente no era sólo un tipo de invocación nigromántica, sino un descenso en toda regla a los infiernos para recoger el alma de un hombre muerto, del mismo modo que lo hacía un chamán. No resulta difícil entender por qué se ha pasado totalmente por alto la promesa que Empédocles hace en el último verso del fragmento arrinconado por Diels al final del poema cosmológico. La idea de retornar a alguien del mundo de los muertos, en el contexto de la moralidad griega más convencional, era casi impensable. Incluso para alguien como Asclepio, de naturaleza semidivina, una empresa así estaba condencada al fracaso. Es cierto que Orfeo poseía en un principio la capacidad para retornar a los muertos a la vida, pero, por influencia del moralismo griego, dicha capacidad fue suprimida, y su empresa , convertida en una trágica historia. Y, pese a ello, detrás de la supresión se esconde lo que fue suprimido: en términos generales se aprecian tanto las analogías formales y estructurales como los contactos históricos que acercan al tracio Orfeo a la tradición chamánica del Asia Central. Ignorar dichas conexiones o intentar excluir la palabra "chamán" de toda reflexión y discusión sobre la religión griega porque fenómenos del mundo griego sólo pueden explicarse empleando palabras griegas, no es sino perpetuar el mito de una Grecia antigua cerrada a cualquier influencia externa, cosa que los propios griegos jamás hicieron.»

lunes, 19 de julio de 2010

Las enseñanzas de Don Juan, C. Castaneda

Carlos Castaneda, Las enseñanzas de Don Juan, Ed. Fondo Cultura Económica, del prólogo de Octavio Paz, p. 14:
«Es un desprendimiento del yo que somos (o creemos ser) hacia el otro que también somos y que siempre es distinto de nosotros. Desprendimiento: aparición: Experiencia de la extrañeza que es ser hombres.»

sábado, 10 de julio de 2010

Evangelio San Juan

(San Juan Evangelista, Greco)

Evangelio San Juan (12, 24):
«Si el grano de trigo cae en la tierra y no muere, no da fruto; pero si muere, da mucho fruto.»

martes, 6 de julio de 2010

La foguera de les vanitats, Tom Wolfe

Tom Wolfe, La foguera de les vanitats, Ed. Pòrtic, p. 491-492:
«Els indis bororo, una tribu primitiva que viu als marges del riu Vermelho, a les jungles amazòniques del Brasil, creuen que no hi ha un jo privat. Els bororos consideren la ment com una cavitat oberta, com una caverna, un túnel o una arcada, si voleu, en la qual viu tot el poble i la jungla creix. El 1969 José M.R. Delgado, l'eminent especialista cerebral espanyol, va dir que els bororos tenien raó. Durant gairebé tres mil anys, els filòsofs occidentals han considerat el jo com una cosa única, una cosa tancada dins el crani de cada persona, per dir-ho d'alguna manera. Aquest jo més íntim es relacionava amb el món exterior i aprenia amb ell, és clar, i podia ser incompetent quan ho feia. Tanmateix, al cor del nostre jo se suposava que hi havia alguna cosa irreductiva i inviolable. No és així, va dir Delgado.»

lunes, 28 de junio de 2010

El chamanismo..., de Mircea Eliade


M. Eliade, El chamanismo y las técnicas arcaicas de éxtasis, Ed. Fondo de Cultura Económica, p. 64:
«"Un viejo angakkok escoge un discípulo y la enseñanza se efectúa en el más profundo misterio, lejos de la cabaña, en el monte". El angakkok le enseña cómo concentrarse en la soledad, junto a una vieja tumba, en la orilla de un lago, y allí, frotar una piedra contra otra, en espera del acontecimiento. "Entonces saldrá el oso del lago o del ventisquero, devorará tu carne, y te convertirá en un esqueleto: morirás. Pero, recobrarás tu carne, despertarás y tus vestidos volarán hacia ti." Entre los Esquimales de Labrador es Torngársoak, el propio Gran Espíritu, el que aparece en forma de oso blanco y devora al aspirante.»