lunes, 6 de diciembre de 2010
La sabiduría del bosque, Antología de las principales Upanisads
jueves, 18 de marzo de 2010
El Vedanta y la tradición occidental (8)
Ananda K. Coomaraswamy, El Vedanta y la tradición occidental, Ed. Siruela, pp. 309-310:miércoles, 17 de marzo de 2010
El Vedanta y la tradición occidental (7)
lunes, 15 de marzo de 2010
El Vedanta y la tradición occidental (5)
Ananda K. Coomaraswamy, El Vedanta y la tradición occidental, Ed. Siruela, pp 179-181:
»Es cierto que podemos perder si no hacemos trampas: pero el verdadero objetivo del juego es que no juguemos solamente para ganar, sino para representar nuestro papel, determinado por nuestra propia naturaleza, y que nuestro único interés sea jugar bien, s
in tener en cuenta el resultado, que no podemos conocer de antemano. "Controlamos solamente la acción, pero no sus frutos; por tanto, no permitas que el fruto de la acción sea tu móvil, ni vaciles al actuar (Bhagavad Gita II. 47). "Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan" (Whitman); la victoria depende de numerosos factores que están más allá de nuestro control y no debemos preocuparnos de aquello de lo que no somos responsables.sábado, 13 de marzo de 2010
El Vedanta y la tradición occidental (4)

viernes, 12 de marzo de 2010
El vedanta y la tradición occidental (3)
Ananda K. Coomaraswamy, El vedanta y la tradición occidental, Ed. Siruela, pp. 172-173:«Se pone el énfasis en la idea de una actividad "pura" que puede describirse propiamente como "festiva", pues el juego se realiza, no como "trabajo", ordinariamente realizado con vistas a lograr algún objetivo esencial para el bienestar del que lo realiza, sino desinteresadamente; el trabajador trabaja por aquello de lo que tiene necesidad, el jugador juega a causa de lo que es. El trabajo es laborioso, el juego es fácil; el trabajo es agotador pero el juego es una actividad recreativa. La forma de vida mejor y más semejante a Dios es "jugar el juego". Y antes de terminar con estas consideraciones generales, debería comprenderse que en las sociedades tradicionales todos esos juegos y celebraciones o representaciones que ahora vemos como "deportes" y "espectáculos" meramenente seculares son, estrictamente hablando, "ritos" en los que sólo los iniciados pueden participar; en estas condiciones, la maestría o competencia no es nunca una mera destreza física, sino también una "sabiduría" (sophia, cuyo sentido básico es precisamente "pericia"). Y así los extremos se encuentran, el trabajo se convierte en juego y el juego en trabajo; en consecuencia, vivir es ver "la acción en la inacción y la inacción en la acción (Bhagavad Gita IV, 18), elevarse por encima de la batalla y así permanecer inafectado por las consecuencias de la acción.»
jueves, 11 de marzo de 2010
El vedanta y la tradición occidental (2)
(Enano Vamana, quinto avatar de Vishnu, de un manuscrito iluminado de principios del XVIII)miércoles, 10 de marzo de 2010
El Vedanta y la tradición occidental
Ananda K. Coomaraswamy, El Vedanta y la tradición occidental, Ed. Siruela, pp. 22-23:
ctador central no hay sucesión de acontecimientos. Está siempre despierto y siempre dormido; a diferencia del marinero que a veces se sienta y pensa y a veces no piensa, nuestro Espectador se sienta y piensa y no piensa, ahora-siempre. domingo, 7 de marzo de 2010
Técnicas del yoga (2)
Mircea Eliade, Técnicas del yoga, Ed. Kairós, pp. 94-97:sábado, 6 de marzo de 2010
Técnicas del yoga

M. Eliade, Técnicas del yoga, Ed. Kairós, pp. 194-195:
«La manipulación de lo sagrado es, en sí misma, una operación ambivalente, principalmente en el sentido en que sep uede experimentar lo sagrado y obtener resultados, ya sea en el plano religioso o en el mágico, sin que el manipulador sea necesariamente muy consciente de lo que está haciendo: un acto de culto o una operación mágica. La experiencia de lo sagrado es también ambivalente: por una parte, revela al ser humano fuerzas y personas que le trascienden, que siente que su existencia depende de ellas, que le protejen o le persiguen, con las que se ha de comportar con "temor y temblor", etc. y por otra le revela que las posibilidades que se le abren las puede atribuir igualmente a su propia "ciencia" y habilidad.
»Las prácticas yóguicas también participan de esta ambivalencia, pues si es el Yoga el que desapega al ser humano del Cosmos, lo "desata", enseñándole la manera de utilizar sus propias fuerzas, el Yoga es también el que "ata" al ser humano a Dios preparándole para la unio mystica. Es fácil ver el conflicto entre la "magia" y la "religión" en el interior mismo de las prácticas yóguicas. Es fácil, por ejemplo, identificar la magia dominante en el Patañjala-Yoga e incluso en las técnicas meditativas budistas, y dilucidar igualmente la estructura mística del Yoga vishnuista (la Bhagavad-Gita). La conquista por sus propios medios de la autonomía espiritual se desprende de una actitud mágica. Igualmente mágicos son los "poderes" (siddhis) que adquiere el yogui mediante sus propias ascesis, meditación o habilidad. Ahora bien, hemos visto que ciertas tradiciones indias (el Buddha, en primer lugar) no dejan de luchar contra la tentación de la magia, de los siddhis. Los "poderes" retienen al yogui en el mundo, le dispersan hacia lo externo, ralentizan considerablemente su proceso de liberación. La carencia o la presencia de una divinidad personal (istadevata), fuente de experiencia religiosa viva, basta para distinguir, al menos a grandes rasgos, las dos clases de Yoga. Esto, añadiremos, no sucede siempre, pues en el tantrismo, por ejemplo, coexisten las dos estructuras; la "magia", la fuerza del rito, no excluye a la "mística", la conexión con una divinidad.»
viernes, 5 de marzo de 2010
El secreto del Veda (3)
Sri Aurobindo, El secreto del Veda, tomo I, ed. Fundación Aurobindo Barcelona, p. 74:lunes, 22 de febrero de 2010
El secreto del veda (2)
Sri Aurobindo, El secreto del Veda, Fundación Aurobindo, p. 62:«Se me reveló, por fin, que el sistemático simbolismo del Veda se extendía a las antiguas leyendas referentes a las relaciones de los dioses con los antiguos videntes. Sin duda, algunas de estas leyendas míticas, si no todas, podían ser en su origen de esencia únicamente materialista y astronómica; pero en este caso es seguro que su sentido primitivo se amplió con elementos ulteriores de simbolismo psicológico. Una vez conocido el simbolismo de las imágenes védicas la intención espiritual de estas leyendas se torna evidente e indudable.»

miércoles, 17 de febrero de 2010
El secreto del Veda, Sri Aurobindo
Sri Aurobindo, El secreto del Veda, Ed. Fundación Aurobindo Barcelona, p. 46:«La hipótesis sobre la que se basa mi propia investigación es que el Veda presenta un doble aspecto y que los dos sentidos contenidos en su texto, aunque estrachamente solidarios, deben ser correctamente diferenciados. Los rishis construyeron, para modelar en él su pensamiento, un sistema de paralelismos que les permitía asignar a cada divinidad el papel de potencia a la vez interna y externa de la Naturaleza universal (...) Pero en este lenguaje predomina siempre el sentido psicológico de los términos, más penetrante (...) El Veda es en su origen el libro destinado a la iluminación espiritual y a la transformación interior. En consecuencia, es este sentido psicológico el que debe ser inicialmente restaurado.»