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lunes, 8 de marzo de 2010

Cosmos y Psique (5)

(foto Hubble)
Richard Tarnas, Cosmos y Psique, Ed. Atalanta, pp. 707-708:
«¿No es mucho más plausible que la naturaleza humana, en todas sus creativas profundidades y cumbres multidimensionales, surja de la verdadera esencia del cosmos, y que el espíritu humano sea el espíritu mismo del cosmos, tal como se modifica a través de nosotros y tal y como nosotros lo representamos? ¿No es más probable que la inteligencia humana, en toda su brillantez creativa, sea en última instancia la inteligencia del cosmos que expresa su brillantez creativa? ¿Y que la imaginación humana se base en última instancia en la imaginación cósmica? ¿Y, por último, que este espíritu, inteligencia e imagianción más amplios vivan en nosotros y actúen a través del ser humano reflexivo, que haría las veces de recipiente único y encarnación del cosmos: creativo, impredecible, falibre, autotrascendente, desarrollo del todo, integrante del todo y tal vez incluso esencial al todo?»

jueves, 4 de marzo de 2010

Cosmos y psique (4)

(Saturno en infrarojos, Hubble, http://hubblesite.org/gallery/album/pr1998018a)
Richard Tarnas, Cosmos y psique, Ed. Atalanta, pp, 702-703:
«En todo ámbito de investigación, un paradigma adecuado revela patrones de relaciones coherentes allí donde de otro modo sólo habría coincidencias inexplicables debidas al azar. Según la famosa observación del físico y filósofo de la ciencia P. W. Bridgman, las "coincidencias" son lo que queda después de aplicar una mala teoría. En el curso de las tres décadas durante las cuales he examinado correlaciones entre movimientos planetarios y patrones de actividades humanas he comprobado que esas "coincidencias", evidentes en los datos, eran demasiado numerosas, demasiado sistemáticamente coherentes con los principios arquetípicos correspondientes y demasiado sugerentes del funcionamiento de alguna forma de compleja inteligencia creativa, como para dar por supuesto que se trataba de anomalías casuales carentes de significado. Las palabras de Platón en su último diálogo, Las leyes, cuando critica la desencantada cosmología mecanicista de los físicos y los filósofos sofistas del siglo anterior, me parecen ahora misteriosamente proféticas:
»"La verdad es exactamente lo contrario de la opinión otrora predomiante entre los hombres, según la cual el sol y las estrellas no tienen alma... Con semejante cortedad de visión, todos los elementos móviles del cielo les parecían meramente piedras, tierra y otros cuerpos sin alma, aunque son los que proveen las fuentes del orden del mundo".
»Sin embargo, los datos de los que hoy disponemos sugieren que lo que Platón llamaba "orden del mundo" es un tipo especial de orden. Los indicios señalan un principio de ordenamiento cósmico cuya combinación de cocreatividad participativa, complejidad polivalente e indeterminación dinámica no era del todo comprensible para la visión antigua, ni siquiera para una visión tan compleja y penetrante como la de Platón. La relación entre el despliegue de las realidades de la vida humana y un orden arquetípico dinámico que se refleja en los movimientos planetarios parece más fluida y compleja, más creativamente imprevisible y más sensible a la intención y las cualidades de la conciencia o inconsciencia humanas que la que se expresaba en la tradición clásica.»

sábado, 27 de febrero de 2010

Cosmos y Psique 3

Richard Tarnas, Cosmos y Psique, ed. Atalanta, pp. 368-369:
«Como sabemos, Jung prestó especial atención a los movimientos repentinos o insólitos de la naturaleza por su potencial significado sincrónico, ya se trate de viento y agua, ya de aves, insectos, peces u otros animales. Pero los acontecimientos y coincidencias que acabamos de exponer -el hundimiento de barcos balleneros, el nacimiento de Melville y de Moby Dick- y los movimientos cósmicos y las configuraciones arquetípicas con los que coinciden sugieren una forma de orquestación sincrónica en la naturaleza que, en comparación con el escarabajo de oro que entró por la ventana de Jung en el preciso momento en que su paciente narraba su sueño, reviste una grandeza épica sobrecogedora. Esta poderosa configuración, que opera en tantos niveles de lo humano y de los mundos naturales, guarda íntima relación con la posibilidad de que en "todas las cosas" -tanto en las profundidades de la psique humana como en las de la propia naturaleza- resida un anima mundi, esto es, una profunda interioridad arquetípicamente informada. La poderosa obra de Melville es algo más que una obra humana: representa la violenta irrupción de la fuerza misma de la naturaleza, imbuida de oscuro y numinoso significado. Fuerzas elementales de sentido y finalidad que surgen del fondo del océano, dos veces como ballenas y dos veces con formas humanas, en el nacimiento de Melville y en el de su libro. Estas sincronicidades dobles en el reino humano y en el de los cetáceos son suficientemente asombrosas por sí mismas como para sucitar una reflexión en profundidad. Sin embargo, de alguna manera ligado a todos esos acontecimientos y coincidencias y dándoles unidad está el gran macrocosmos mismo, los movimientos planetarios en el vasto cielo estrellado, muy por encima del océano de las ballenas y de los hombres, reflejando una profundidad de configuración significativa y misteriosa finalidad en el fondo de todas las cosas.»

viernes, 26 de febrero de 2010

Cosmos y psique 2


Richard Tarnas, Cosmos y Psique, Ed. Atalanta, pp. 125-126:
«Desde el comienzo de la astrología occidental, esa manera de entender el mundo se asoció estrechamente a la concepción griega del Kosmos, palabra que los pitagóricos aplicaron por primera vez al mundo como un todo para expresar una síntesis típicamente griega de orden inteligente, belleza y perfección estructural.
»La tradición astrológica iniciada por los griegos en Alejandría durante la era helenística, en los siglos inmediatamente anteriores y posteriores al nacimiento de Cristo, era parte integral de una concepción clásica del mundo profundamente influida por el pensamiento pitagórico y platónico. Tenía sus raíces en las observaciones del cielo de la antigua Mesopotamia, que se remontaban por lo menos a comienzos del segundo milenio a.C., y tomó forma bajo antiguas influencias culturales babilónicas, egipcias y persas. La primera carta natal u horóscopo que se conoce data de alrededor de 400 a.C. (la época de Sócrates y Platón). El enfoque y el método astrológico que hicieron su aparición en los siglos siguientes estuvieron estrechamente unidos a las disciplinas científicas de la astronomía, las matemáticas y la medicina griegas, a las corrientes esotéricas de pensamiento que confluían en las religiones mistéricas y en la literatura hermética de la Antigüedad clásica, y también a importantes movimientos filosóficos y religiosos como el neoplatonismo, el aristotelismo, el estoicismo y el gnosticismo.»


(fotografía tomada por el Hubble)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Cosmos y Psique

(Foto de Neptuno tomada por el telescopio Hubble: http://hubblesite.org/gallery/album/solar_system/pr2003017c/)

Richard Tarnas, Cosmos y Psique, Ed. Atalanta, p. 108:
«En el curso de su carrera, Jung se sintió cada vez más atraído por la antigua perspectiva cosmológica de la astrología, que postulaba una correspondencia simbólica sistemática entre las posiciones planetarias y los acontecimientos de la existencia humana. Allí estaba la tesis, ampliamente aceptada en la mayoría de las otras culturas, así como en épocas anteriores de Occidente, de que el orden del universo es tal que los movimientos y las configuraciones del cielo están sincrónicamente correlacionadoscon los movimientos y las configuraciones de los asuntos humanos, de un modo que los hace inteligibles y significativos para la mente humana. Jung empezó a examinar la astrología no más tarde de 1911, cuando mencionó sus investigaciones en una carta a Freud. ("Tengo las noches muy ocupadas por la astrología. Hago cálculos de horóscoposcon el fin de encontrar una pista que conduzca al corazón de la verdad psicológica. Han sucedido algunas cosas extraordinarias...") Poco a poco el interés se fue convirtiendo en foco importante de investigación, hasta que en sus últimos años Jung se dedicó con considerable pasión a la investigación astrológica.»


(Foto de Júpiter tomada por el Hubble: http://hubblesite.org/gallery/album/entire/pr1999029b/)