«Para todos era especialmente notoria su afirmación de que el alma, en primer lugar, era inmortal y, luego, se trasladaba a otras especies de seres vivos, y, además de esto, que lo que había sucedido en alguna ocasión, en ciertos ámbitos temporales, de nuevo acaecía; y, sencillamente, nada nuevo había. También aseguraba que todo lo que de índole animada existía era necesario considerarlo de la misma parentela. Se cuenta, en efecto que fue Pitágoras el primero que introdujo en Grecia estas creencias.»
MUJERES DE LA ILÍADA Y LA ODISEA
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En el “reino del tono”, en el que se mueve la literatura tradicional,
Heroidas posee la entonación de una conversación que pasa íntimamente por
el cálamo ...
Hace 4 semanas
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